Norberto Osvaldo Alonso es uno de los pocos privilegiados que siguen despertando una admiración difícil de explicar en los hinchas de River, un dato no menor y que lo hace todavía más destacable, es que muchos de aquellos que le piden fotos, lo saludan o le agradecen por lo que hizo como futbolista ni siquiera lo vieron jugar. Eso es lo que pasa con los ídolos que pasan de generación en generación. En unas décadas pasará con Ponzio o Maidana, pero hoy sucede con el gran Beto Alonso o Enzo Francescoli.

El pasado 8 de agosto se cumplieron 50 años del primer partido oficial de Norberto Alonso con el Manto Sagrado, fue en la cancha de Atlanta contra el Bohemio por el Metropolitano de 1971. El Beto apenas tenía 18 años e ingresó por Oscar Mas, que había sufrido una lesión, el DT que hizo debutar el crack fue el brasilero Didí. Lo que siguió después es conocido y glorioso: 15 temporadas vistiendo el Manto Sagrado –toda su carrera salvo breves pasos por Olympique de Marsella y Vélez- con 420 partidos jugados, 160 goles, 9 títulos obtenidos, entre ellos la Copa Libertadores de 1986, la Intercontinental del mismo año, el Campeonato de Primera División del 85/86 el cual tuvo como perlita su gol con pelota naranja en la Bombonera y la vuelta olímpica en la casa del eterno rival.

El merecido homenaje

Como suele suceder en River, a los ídolos se los valora y reconoce. Este lunes fue el turno del Beto Alonso, que con motivo del 50 aniversario del debut con el Manto Sagrado, Rodolfo D’Onofrio, Jorge Brito, Enzo Francescoli y Matías Patanian le entregaron una plaqueta conmemorativa, además inauguraron una muestra en el Museo River en su honor, la cual quedará para los hinchas puedan disfrutarla. En el evento se lo pudo observar emocionado al Beto que sigue recibiendo el merecido cariño de todo el pueblo riverplatense que jamás olvidará al crack que supo representar como pocos el histórico estilo elegante de River.