Matías Almeyda las vivió casi todas en River. Le tocó dar sus primeros pasos en un equipo que conquistaba todo a nivel local e internacional, allá por la década del 90', y luego también formó parte del equipo que descendió en 2011 a la B Nacional. El propio Pelado se hizo cargo del equipo y lo devolvió a Primera División un año después. Hoy dirige al San José Earthquakes de la Major League Soccer y su vida no tiene nada que ver con River, pero no dejó pasar la oportunidad de recordar sus primeros años en el Millonario.

River obtuvo la Copa Libertadores de 1996, la segunda en su historia, y dicho torneo es muy recordado, no solo por el campeonato, sino por el apoyo de los hinchas partido tras partido: "Las entradas contra América de Cali en la final y la U de Chile en la semifinal fueron impresionantes. En mi vida vi tanta gente. No podíamos empezar los partidos de la cantidad de papelitos que habían tirado. Con la U nosotros habíamos perdido de visitante y había que levantar el partido en el Monumental y el empuje de la gente fue una cosa terrible. Sabíamos que ibamos a ganar", expresó Almeyda en el programa Líbero de Tyc Sports.

Y también agregó: "En ese equipo eramos casi todos jóvenes junto a la experiencia de Enzo (Francéscoli) y la madurez de Gabriel Cedrés, que para mi fue uno de los mejores compañeros que tuve por lejos. Yo en ese momento no me di cuenta de lo que habíamos ganado. Cuando sos jóven pasa todo muy rapido.Debutamos, eramos campeones y enecima llevabamos tres torneos locales ganados. En River crecimos ganando".

El ex jugador de Lazio y Parma entre otros también contó cómo fue que se hizo hincha del Más Grande: "Mi papá era de Boca, una de mis hermanas de River y la otra era de Vélez pero yo me hice de River solito a los 15 años. Yo elegí ser de River, no me hizo nadie".

Por último, reveló detalles de un episodio que tuvo en Reserva con el Muñeco Gallardo cuando todavía eran jóvenes:"Yo era muy calentón y jugaba como vivía, al límite. Una vez con Gallardo, en la Reserva de River, medio que nos trompeamos. El técnico era Sabella en ese momento, que al Muñeco lo amaba, era casi un hijo futbolístico para él y sabíamos que era el elegido. Ese día lo esperé como tres horas afuera del vestuario hasta que apareció Sabella y me dijo que por favor me fuera. Al final no pasó nada y con los años siempre le dije a Marcelo: 'vos me debés una ja'".