El debut en Primera de Felipe Peña dejó bien en claro que está para cosas grandes, el mismo fue ante Santa Fe por la Copa Libertadores el día que Enzo Pérez atajó desde el arranque del partido. Esa hazaña tuvo como bandera a Enzo y es lógico pero no hay que olvidar a los once guerreros que defendieron con alma y vida el Manto Sagrado. Peña jugó un partido brillante como volante central.

El Muñeco sabía que el oriundo de Pehuajó también se desempeñaba como marcador central y en los meses siguientes lo utilizó en esa posición y lo hizo muy bien. Lamentablemente cuando se estaba afianzando como una alternativa en la zaga central una dura lesión lo alejó de las canchas. La misma fue el pasado 7 de noviembre ante Patronato en el Monumental y lo que le sucedió fue que tras un mal movimiento se rompió los ligamentos cruzados.

El apoyo del mundo River fue incondicional y el pibe lo sintió y afortunadamente pudo volver en tiempo a las canchas. Este sábado disputó los primeros 45 minutos del triunfo de River ante Unión por el torneo de Reserva y una vez finalizado el partido dialogó con La Página Millonaria y contó cómo se sintió en su regreso, además le agradeció a su familia y amigos por el apoyo.

Es una felicidad enorme, mucha emoción, muchas cosas que se vienen por la cabeza, el sacrificio que hice y el esfuerzo tanto mío como de la gente que me rodea, los profes, los kinesiólogos, hoy es un día de felicidad y le quiero agradecer al cuerpo técnico de la Reserva por darme la posibilidad, la confianza y a los chicos también y por suerte sirvió para ganar que eso está bueno”, afirmó Felipe Peña que lució la camiseta número 2 y la cinta de capitán ante el Tatengue.

Peña contó cómo afrontó esta lesión y lo difícil que es mantener la cabeza fría: “Es más difícil lo mental que lo físico, la cabeza maneja todo. La gente que estuvo cerca de mí fue fundamental para no dejarme caer y me hicieron ver lo positivo dentro de lo negativo. En una lesión solamente podés amargarte el primer día y ya después cambiar el chip. Yo estaba focalizado en volver a jugar y nada me lo iba a impedir”.

El miedo, la ansiedad, los nervios estuvieron antes del partido, aprendí a expresarlo. Ya en las entrada en calor la cabeza se despeja. Ayer hablé con mi hermano y le dije que estaba nervioso pero eso en el partido desapareció”, contó Felipe Peña.

Haber vuelto  a jugar es una felicidad enorme, es lo que buscaba hace siete meses. La única palabra que puedo decirte es felicidad, por volver a hacer lo que me gusta, estar con mis compañeros, compartir con mi hermano”, afirmó Felipe Peña y luego contó que el cuerpo técnico le sugirió el tiempo que debía jugar: “El cuerpo técnico de la Primera me habló de jugar un tiempo, así que lo coordinamos con los profes”.

 

Un agradecimiento muy especial

Le quiero dedicar este retorno a mi familia, a mis amigos de Pehuajó y a los de Buenos Aires. Ellos fueron fundamentales para que no me caiga, tuve tres lesiones similares y este regreso va dedicado para ellos y también para los profes, los kinesiólogos, el cuerpo técnico y también a mis compañeros, tanto de los chicos que llegaron, de los referentes, de los que tienen mi edad. Eso fue fundamental”, concluyó el oriundo de Pehuajó.