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Una falta de compromiso alarmante

River Plate cayó fácilmente en el Superclásico disputado en La Bombonera, por la décima fecha del Torneo Clausura 2010. El equipo dirigido por Leonardo Astrada no tuvo actitud suficiente y Boca Juniors lo venció sin problemas.

River dejó una pálida imagen en La Bombonera y lo peor fue la ausencia de actitud en varias circunstancias del partido, lejos de lo que se podía presuponer en un encuentro de características tan especiales.

Faltó explosión en ataque, algo que ya no genera sorpresa entre los hinchas millonarios, pero lo más grave fue la carencia de responsabilidad para resolver de la manera más simple diversas acciones del partido, tal como sucedió en el momento de buscar a un compañero libre o asegurar la tenencia. Boca manejó la pelota y tuvo el control del tiempo a través del dominio, sin brillo pero seguro. River presentó una posición muy pasiva, posiblemente con la intención de buscar el contragolpe como recurso principal.

Sin embargo, el equipo del Negro Astrada nunca le encontró la vuelta al trámite y en el medio faltó la concentración para anticipar a los rivales. Matías Almeyda arrancó sobre la banda derecha, pero tuvo que correr por lo que no corrieron Oscar Ahumada y Juan Rodrigo Rojas, de pobre desempeño sobre el costado izquierdo. Tampoco hubo juego asociado y, generalmente, siempre se eligió el camino más complicado.

Por supuesto que enfrente hubo un adversario ordenado y con la inteligencia necesaria para encarar el Superclásico, razón por la cual no hay que menospreciar lo hecho por el conjunto que dirige Abel Alves. De todas formas, River dejó mucho que desear: Marcelo Gallardo no tuvo un acompañante en la creación y se vio obligado a dividir la pelota en varias ocasiones. Gustavo Canales se diluyó entre los centrales, mientras que Rogelio Gabriel Funes Mori desperdició sus tres chances.

La última línea alternó buenas con malas: Juan Manuel Díaz respondió bien en la marca, aunque le faltó determinación a la hora de enviar centros. Gustavo Cabral no sufrió con Martín Palermo y Alexis Ferrero no desentonó e incluso dio un pase muy bueno en profundidad. Fue extraño lo de Paulo Ferrari: uno de las peores actuaciones desde que llegó a Núñez. Corrió desde atrás varias veces y en el uno a uno fue excesivamente permeable.

River estuvo desorientado, sin ideas y con una falta de compromiso alarmante. Los pelotazos reiterados simplificaron la tarea defensiva de Boca y, por si fuera poco, no resultaron útiles para que ganar metros y descomprimir la presión del local. Luiz Alberto y Breyner Bonilla nunca habían jugado juntos: jamás se notó, porque no hubo decisión para encararlos y salieron cómodamente desde el fondo. La caída en el Superclásico duele y la falta de compromiso es alarmante de cara a lo que viene.

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Imagen: FotoBaires.

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