El técnicoles comunicó a los dirigentes y al plantel que dejará su cargo tras el partido del domingo frente a San Lorenzo. Así, confirmó los rumores que surgieron luego del entrenamiento del viernes y le puso fin a un ciclo lleno de fracasos.
De Néstor Gorosito deberá quedar el recuerdo de aquél pibe de rulos que surgió de las inferiores del club y logró erigirse como un 10 de categoría extrema. Porque, luego de haberles anunciado esta mañana a los dirigentes y al plantel su decisión de renunciar a la conducción técnica de River, lo que dejó esta versión de Pipo como entrenador de La Banda fue realmente para el olvido.
Su llegada quedó confirmada en diciembre de 2008, mientras Gabriel Rodríguez todavía se lamentaba por haber ligado su nombre a un equipo que -de la mano del también campeón Cholo Simeone- terminó último por primera vez en su historia. Bajo ese panorama, Gorosito asumió en enero, enfundado en un sinfín de dimes y diretes que ponían bajo la lupa su capacidad para conducir a un River en llamas. Pero, ante la oportunidad quizá única de dirigir al Más Grande, a él no le tembló el pulso a la hora de firmar. Aún sabiendo que estaría condicionadopor las decisiones dirigenciales.
Sí, acaso qué duda cabe que Aguilar encumbró a Pipo por sobre Gallego, el otro candidato a técnico, porque sabía que Gorosito no contaba con los pergaminos suficientes para exigirle ni reprocharle nada. Entonces el flamante técnico se convirtió en víctima y cómplice de una dirigencia incapaz, que fue la única responsable de conformar a este plantel atestado de fracasados. Esos mismos que, sin refuerzos pero con rellenos más falopa que falopa, escribieron un 2009 lleno de papelones.
Es que su ciclo quedó enmarcado por dos eliminaciones coperas en primera fase, un Clausura a mitad de tabla y un Apertura que, a sólo seis fechas de su inicio, encuentra a River descartado de la pelea por el título. Un historial más que suficiente como para darle la derecha a quienes en enero cuestionaron su capacidad. Entonces, ello sumado a tres referentes históricos con más chapa que él para conducir al grupo, terminó por marcarle a Gorosito una salida que -más temprano que tarde y por más pelotas que tuviera- estaba al caer.
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