Los últimos mercados de pases han quedado marcados por el enorme despilfarro de dinero que hizo River en jugadores que no dieron la talla. Pero esto no es una novedad, sino que es la continuidad de las gestiones que se hicieron desde el club en los años recientes y que han dejado nulos resultados deportivos y balances negativos en lo económico.
Sin ir más lejos, el propio Stefano Di Carlo reconoció errores pasados en la gestión del fútbol y admitió que “en algunos casos venderemos peor de lo que compramos, asumiendo una pérdida”. Es que una mala política de contrataciones, gestiones a contrarreloj y gastos desmedidos harán que River termine con los números en rojo en ciertas operaciones.

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Los errores millonarios de River
Si bien no son los únicos, hay cuatro casos que exponen los graves, y millonarios claro está, desaciertos de River en términos de contrataciones. Se trata de Kevin Castaño, Matías Galarza Fonda, Juan Carlos Portillo y Maximiliano Salas, cuatro jugadores cuyas llegadas costaron un dineral y aportaron prácticamente nulas soluciones futbolísticas.
De más a menos costosas, la operación de Castaño deja a las claras la pésima política de contrataciones. Las negociaciones se extendieron por más de un mes y River tuvo que terminar actuando a contrarreloj. Con el campeonato ya empezado y el plazo para incorporar cerca de concluir, desde Núñez no tuvieron más remedio.

Sin tiempo para buscar otras alternativas, el Millonario tuvo que ceder ante las pretensiones del Krasnodar y acabó desembolsando alrededor de 14 millones de dólares para quedarse con el colombiano. Y la realidad es que el mediocampista nunca estuvo a la altura del enorme y desmedido desembolso que el club hizo por él.
Con más de un año en el club, los partidos buenos de Castaño en River pueden contarse con los dedos de una mano. Casi sin lugar en la consideración de Coudet y con la relación con los hinchas rota, Kevin es uno de los jugadores que saldrá en este mercado y por los cuales el CARP “asumirá pérdida” en las palabras de Di Carlo.
El siguiente en la lista, continuando el orden de más caro a más barato, es Maximiliano Salas. Gallardo se encaprichó con él y su insistencia condujo a que River tuviera que pagar la cláusula de rescisión de un jugador que desde el primer momento estaba claro que no era lo que el equipo necesitaba y mucho menos era del paladar del club.

Racing se plantó, con justa razón, en su idea de no escuchar ofertas por el delantero. Sin embargo, el técnico no dio el brazo a torcer, insistió por él y todo derivó en la ejecución de la cláusula. ¿El monto? Unos 9.5 millones de dólares más otros gastos impositivos que elevaron la cifra final a los más de 10 millones de euros.
Aun con algunos goles importantes y algunos destellos, Salas siempre fue más ganas que fútbol, más meter que jugar, más correr que asociar. Desde el primer momento estaba claro que, incluso sin saber cuál sería su porvenir, River había hecho un gasto desmedido en un futbolista que no estaba, ni estará, a la altura del club.

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Los últimos, Matías Galarza Fonda y Juan Carlos Portillo, tienen todas las condiciones para entrar en la misma bolsa. Ambos dos llegaron juntos proveniente de Talleres mediante una operación conjunta que incluyó un pago de 8 millones y medio de dólares más porcentajes de los pases de Federico Girotti y Alex Vigo.
Portillo llegó como una alternativa a Enzo Pérez, aunque también por ser un futbolista polivalente. Con altibajos y sin poder consolidarse como una fija, el jugador de 26 años fue rara vez una solución para Gallardo. Poco a poco fue perdiendo el puesto y sus apariciones se limitaron, en líneas generales, a tapar huecos.

Su 2026 fue tétrico. Fue expulsado en el primer amistoso de pretemporada y fue suplente en los primeros cuatro partidos del Apertura. En el quinto, ante Argentinos, ingresó a los 75 minutos y estuvo apenas 120 segundos en cancha: sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior derecho y distensión del ligamento colateral medial de la rodilla derecha.
A futuro, y salvo que consiga revertir su situación, Portillo aparece como uno de los jugadores prescindibles de River. Por el momento, permanecerá haciendo su recuperación en Núñez hasta que pueda volver a jugar (se estima que será recién cerca de fin de año). A partir de allí se definirá su futuro.
Para cerrar la lista está Galarza Fonda. Nunca demostró tener lo necesario para jugar en River. Un corredor y poco más. Un jugador con pocas virtudes futbolísticas y que, para colmo, tuvo un grosero error contra Racing que no solo le costó una eliminación a River, sino que también acabó marcando el fin de su ciclo en Núñez.

Tan solo seis meses después de su llegada, y sin lugar en la consideración de Gallardo, el paraguayo se marchó cedido al Atlanta United de la Major League Soccer con una obligación de compra que no será ejecutada al no haberse cumplido los objetivos necesarios. Por ende, se reincorporará al Millonario para volver a salir.
En River rezan que tenga un buen Mundial para que se eleve su cotización y poder venderlo en un monto lo suficientemente alto como para recuperar la inversión. Por lo pronto, su corta estadía en Núñez deja en evidencia que nunca debió haber llegado y que su contratación fue un error, uno de los tantos, de la gestión Gallardo-Brito-Francescoli.
Los responsables
Al momento de repartir responsabilidades, hay tres nombres en particular que destacan. Por un lado, y posiblemente siendo el mayor responsable, está Marcelo Gallardo. Desde su vuelta, a mediados del 2024, el técnico tuvo rienda suelta para rearmar el plantel de acuerdo a sus necesidades y no dio en la tecla con muchos de los jugadores que pidió que se buscaran.

Aun con la llegada de jugadores de renombre, y otros tantos de menor espalda, y con libre albedrío puertas adentro, el Muñeco no fue capaz de armar un plantel de garantías. Todo ello, sumado a su evidente imposibilidad de formar un equipo no solo vistoso, sino que tampoco ganador ni siquiera competitivo, condujo a su salida.
Jorge Brito, como presidente, también tuvo su cuota de responsabilidad y él mismo hizo una autocrítica pública. “Claramente los resultados no están a la altura de lo que esperamos, eso es natural que los jugadores no están a la altura de lo que esperamos en River“, había dicho Brito en una entrevista que brindó en octubre a ESPN en medio de los malos resultados, aún con el Muñe como DT. Por supuesto, tampoco hay que dejar de lado a Enzo Francescoli, uno de los gestores del fútbol y responsable en buena medida de las negociaciones e incorporaciones.

Las gestiones de River en los mercados de los últimos años no solo han deteriorado el patrimonio del club, sino que han dejado cero títulos en las vitrinas del club. Ahora, Di Carlo y compañía quieren, y deben, cortar el problema de raíz, por lo que se “asumirán pérdidas” para “cortar una situación que no es sostenible”.





