El 31 de mayo de 1931, River venció 1-0 a Atlanta en lo que fue su primer partido en la era profesional. Desde entonces se convirtió en el equipo más ganador, con 33 títulos locales. Ahora, la situación es distinta: tiene un pie en la Promoción, quedan tres fechas y, a esta altura de las circunstancias, no puede fallar. Teniendo en cuenta que se está produciendo el peor escenario posible, ¿no es hora de que Juan José López patee el tablero?
“¡Vamos que ya está, faltan cinco!”. Una frase resume todo. Fito Páez, en una de sus canciones, dice que todo “es sólo cuestión de actitud”, ésa que no tuvo River para ser protagonista en Bahía Blanca. Desde el banco de suplentes llegaron las seis palabras tristes para lo que representa la historia de la banda roja. Es cierto que JJ López sumó una cantidad importante de puntos y concientizó al plantel sobre la crisis, pero el discurso pasó de lógico a cauteloso por demás.
Contra Olimpo, el 3-4-1-2 inicial pasó muchas veces a ser un 5-2-1-2, debido a que Paulo Ferrari y Juan Manuel Díaz se vieron contenidos por los avances de Diego Galván y Facundo Castillón, respectivamente. En consecuencia, River quedó parado muy atrás. Lo peor de todo es que no hubo rebeldía para que la camiseta pese y el equipo saliera adelante, tal como lo demandan las páginas doradas del club. El dueño de casa atacó hasta el final y, con un poco más de puntería, hubiera ganado…
Hoy se cumplen 80 años desde que River jugó su primer encuentro oficial en el profesionalismo. En aquella oportunidad, se impuso en condición de visitante contra Atlanta. Al año siguiente, la banda roja dio su primera vuelta olímpica. Si bien es verdad que el fútbol atravesó varias etapas y se emparejó a nivel mundial, la convicción de ser superior al rival debería caracterizar al conjunto de Núñez. Pero el técnico eligió el camino de la austeridad y ahora comienza a pagarlo caro.
Por supuesto que JJ López heredó varias campañas con cifras en rojo, así como también es cierto que él conoce la materia de los promedios. La solidez defensiva y el oportunismo permitieron que consiguiera varios puntos. Sin embargo, en este momento las necesidades deberían obligarlo a usar un esquema más ofensivo, especialmente en cuanto a los nombres y las características de sus dirigidos. ¿Diego Buonanotte? ¿Roberto Pereyra? ¿Manuel Lanzini? Esa decisión tendrá que tomarla el técnico.
Si lo peor que le puede ocurrir a River es jugar la Promoción y actualmente su posición en la tabla de los promedios le depara ese destino, ¿no es hora de arriesgar? ¿Para qué jugar cada partido como si se tratara de un ajedrez cuando se puede jugar a todo o nada sin empeorar el cuadro actual? La ecuación es tan clara como sencilla, las especulaciones deben quedar atrás.
River no sabe lo que es luchar para mantener la categoría, pero la realidad refleja una crisis impensada para muchos. Quedan nueve unidades en juego y todavía se puede evitar la Promoción. El próximo domingo, Colón visitará el Monumental, que seguramente estará colmado. Dos días antes se enfrentarán Arsenal y Olimpo, rivales directos. Los dirigidos por JJ López ya no dependen de sí mismos, pero aún están de pie, siempre y cuando asuman el protagonismo que exige una historia de ocho décadas.



