A pesar de que se encuentra último en la tabla de posiciones y no ganó, Quilmes será un rival muy duro para River, que deberá afrontar el partido con la inteligencia suficiente para hallar los espacios y aprovechar la diferencia de jerarquía en acciones puntuales del trámite.
Ricardo Caruso Lombardi se caracteriza por la capacidad para plantear encuentros donde sus equipos van de punto. Ese guión le encanta al técnico de Quilmes y este domingo tendrá el desafío de lograr un nuevo batacazo, tal como lo hizo al frente de otros planteles. Sin embargo, la versión actual de River es muy distinta a las anteriores. El 3-4-2-1 se distingue por su preparación para dar batalla en todos los sectores y en todos los momentos.
¿Con qué se encontrarán en el Sur los dirigidos por Juan José López? El dibujo táctico será idéntico, pero la calidad favorece claramente a River. De todas formas, eso no significa que los tres puntos estén asegurados. Quilmes creció desde la llegada del nuevo DT y ya no es superado fácilmente. El medio campo promete ser una zona de batalla y fricción, con pocos lugares para limpiar el juego, tal como propone el entrenador local.
La pelota parada implica un riesgo importante cada vez que Caruso Lombardi está en el banco de al lado. En ese aspecto, Danilo Gerlo representa la principal amenaza, tanto por su juego aéreo como por la famosa ley del ex, mientras que la pegada de Miguel Caneo también demandará una cuota de atención. Igualmente, River posee armas para no temer cuando lleguen los envíos aéreos.
¿Qué le conviene a River? Teniendo en cuenta las condiciones futbolísticas del rival, el juego a uno o dos toques puede inclinar la balanza, ya que Erik Lamela, Diego Buonanotte y Leandro Caruso serán marcados con mucha agresividad, provocando varias faltas a favor. Además, cada espacio que se produzca tendrá un valor extra, en un compromiso donde la paciencia en los pies y la velocidad mental deberán estar a la orden del día.
Imagen: La Página Millonaria / Federico Peretti.



