Por primera vez en muchos años, los jugadores de River viven en carne propia que ya no alcanza con vestir la camiseta para emigrar al fútbol europeo. De todo el plantel, sólo Falcao logró acomodarse, por el resto ni siquiera hubo ofertas. La crisis mundial y el nivel deplorable de los futbolistas son las claves de esta inesperada tendencia.
Durante mucho tiempo, pero en especial durante los últimos 15 años, River fue la vidriera por excelencia para el mundo del fútbol. Bastaba con que un jugador se pusiera La Banda para que su carrera continuara irremediablemente en Europa. Se trataba de una tradición, forjada en el reconocimiento mundial que capitalizó el club de Núñez a través de su historia, que satisfacía a todas las partes involucradas en la transacción.
River embolsaba sumas que ningún otro equipo de Argentina podía siquiera imaginar; el jugador partía rumbo al fútbol de elite; y el comprador de turno se adjudicaba a un futbolista de potencial -a priori- ilimitado. Así, los Ortega, Almeyda, Crespo y Salas pasaban a soñar con hacer historia en los principales equipos del viejo continente al mismo tiempo que engordaban las arcas del club millonario. Pero no sólo ellos disfrutaban de ese beneficio: los Marco Ruben, Maxi López y Matías Lequi también.
O sea, no hacía falta ser crack para conseguir lugar en Europa. Con meros partidos en la primera de River y sin lucirse demasiado, estos jugadores también emigraban de Núñez como si fueran las últimas de las revelaciones. Más aún con la posterior apertura de mercados hasta ese momento remotos, como México y Rusia, donde el nivel deportivo era cuestionable hasta que se ponían los números de los contratos sobre la mesa.
Era un mundo de posibilidades que cada cuatro meses golpeaba los portones del Monumental en busca de los jugadores de River, quienes -lejos de oponerse- se iban felices y prometiendo volver. Claro, no era para menos… Sin embargo, este mercado de pases 2009 llegó en medio de un panorama completamente adverso a esa tradición y dejó a varios integrantes del plantel millonario con las ganas de emigrar. Es que con la crisis económica mundial, los compradores de turno ya no están dispuestos a despilfarrar dinero.
Ylo cierto es que el nivel que demostraron los jugadores de River en los últimos años ni siquiera estuvo cerca del que alguna vez desplegaron Marco Ruben, Maxi López y Matías Lequi. Cómo será, que aún con los dirigentes millonarios dispuestos y desesperados por cederlos al mejor postor, al Monumental no llegó ni una oferta capaz de acercarlos al viejo continente. Así, parece, nos les quedará otra que empezar a transpirar la camiseta, pero ahora en serio, si es que al menos mantienen la ambición de algún díapoder jugar enEuropa.
Foto: Fotobaires.



