Treinta y nueve minutos del segundo tiempo. Belgrano y River ya no mantienen la intensidad con la que comenzaron el encuentro, pero -como pueden- ofrecen la sensación de que el partido aún tiene el final abierto. Puede ser para uno u otro, aunque River genera las más claras de la mano de Teo Gutiérrez.
Sin embargo, el conjunto local no deja de probar suerte. Va, va y va, y en esta oportunidad, comandado por Zelarrayán, que recibe en la puerta del área, gira ante la marca desesperada de Funes Mori y Maidana, y después de avanzar cinco pasos sobre el área grande de La Banda, saca un derechazo al ras del piso.
Un remate cruzado que a simple vista no reviste gravedad. Su potencia es normal. Pero inesperadamente, en su intención por evitar un rebote, Barovero intenta asegurar la retención de la pelota y la termina enviando contra su propio arco.
El arquero va al piso, la pelota rebota en sus dos manos y salta por encima del cuerpo del capitán de River con destino a la red. Rápido de reflejos, Barovero gira sobre sí mismo y estira su brazo derecho para retener al balón justo antes de que éste termine de cruzar la línea de gol. La pelota no llega a cruzar en su totalidad.
Los jugadores de Belgrano amagan con festejar, pero el juez de línea ni se perturba. No cobra nada, la pelota no ingresó. Aunque ahora, Echenique, después de haberse tomado tres segundos para reflexionarlo con su criterio, pita gol. Belgrano 2 – River 1.
“Quedate tranquilo que fue gol”, intenta convencer el árbitro a un Barovero totalmente sacado. Es que nadie mejor que él sabe que la pelota no entró y el juez de línea lo avala. “No cobré nada”, le explica. Poco importa. La decisión la toma Echenique por su cuenta y a pesar de que estaba afuera del área grande y en línea recta a la jugada, tapado por prácticamente 22 jugadores…
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+ Fotos: las imágenes muestran que la pelota no ingresó.



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