A días de que un grupo de hinchas presente el monumento que inmortalizará a Almeyda, la estatua que recibió Francescoli en 1999 se encuentra abandonada y perdida en un sector en construcción del club.
Significó meses de esfuerzo y sacrificio de un grupo de hinchas y socios del club mancomunados en la vieja AgruPasión Gallina; reunió el sentimiento de todo el Mundo River; y homenajeó a uno de los máximos ídolos de la institución. Sin embargo, hoy, 13 años después, parece carecer de total importancia para la actual conducción millonaria.
La estatua de Enzo Francescoli, que fue presentada en sociedad el 8 de diciembre de 1999 ante el propio uruguayo y luego donada al club, adorna desde hace un tiempo uno de los espacios cerrados y abandonados del club. Se encuentra tirada en lo que alguna vez fue River Play, un sector de juegos en eterna refacción, sin la base ni la plaqueta que la secundaban.
Poco importó que haya sido el primer monumento de cuerpo entero dedicado a un deportista vivo en Argentina o que haya sido el tercero en todo el mundo. Los únicos que habían obtenido semejante distinción hasta ese momento habían sido Michael Jordan, que lo recibió por parte de la NBA, y Gabriel Batistuta, por parte de la Fiorentina.
Muchos menos interesó que haya implicado el trabajo de dos estudiantes de Bellas Artes durante una semana entera, casi sin descansar ni dormir. La obra de 2,15 metros de altura, que se esculpió en cemento y luego fue recubierta por una pátina de color verde, está completamente abandonada en el Monumental, bien lejos del cuidado y del Museo, como se lo habían prometido a la gente de la AgruPasión Gallina y a la de todo el Mundo River.
FOTO: La estatua del Enzo hoy, sin su base y abandonada en el club.





