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El cambio que nadie quería

Gorosito volvió a fallar en los cambios y terminó perjudicando aún más a un equipo que le cuesta horrores recuperarse.

Pese al ruego de todo el Monumental, frente a Gimnasia, Gorosito volvió a apelar a su premisa de renovar la ofensiva del equipo reemplazando a Villalva por Fabbiani. Y tal como ocurrió contra Arsenal, el ingreso del Ogro pesó poco y nada en comparación a la buena noche que estaba teniendo el Keko. Además, ¿por qué Bou por Ortega y no Mauro Díaz? El volante juvenil no ingresó a pesar de que a Pipo le sobró un cambio.

A veces da la sensación que Néstor Gorosito ve un partido diferente al común de los mortales. Al menos así lo demuestra desde los cambios insólitos que realiza en cada fecha y que se contraponen con las necesidades del equipo en el momento más crucial de cada encuentro. Contra Gimnasia y Esgrima La Plata, cuando promediaba el segundo tiempo, Daniel Villalva estaba desarrollando una actuación inmejorable y, junto a Buonanotte, integraba una dupla que enloquecía a los defensores del Lobo. Fue justamente ahí el momento en el que River mostró su mejor cara desde que Pipo asumió en Núñez.

A tal punto, que entre el Keko y el Enano, el equipo estaba logrando con tranquilidad y holgura su segunda victoria del torneo, tras cuatro partidos sin ganar. Sin embargo, a los 31, dos minutos después de que Ormeño descontara el marcador con un zapatazo tremendo desde afuera del área, Gorosito decidió reemplazar a Villalva, uno de los pocos que aportaban juego y que podía llegar a menguar la avanzada de Gimnasia a poco del final. Cómo será, que al ver que Fabbiani se paró sobre la línea de cal para ingresar a la cancha, toda la platea San Martín le pidió al técnico que no sacara al juvenil.

Pero no hubo caso (con Pipo jamás lo hay) y finalmente el Ogro terminó ingresando en reemplazo de Villalva. La historia que vino después es conocida: Fabbiani apenas tocó dos pelotas, River -salvo por la última jugada de Bou- perdió total poder ofensivo sobre el área rival, Gimnasia encontró más jugadores para presionar y el 2-2 resultó inevitable. Aunque lo peor de todo es que Gorosito ya había probado este mismo cambio en la fecha anterior, contra Arsenal, y tampoco allí logró un resultado satisfactorio. Ni siquiera cuando el Keko tuvo una tarde floja en Sarandí.

Es por eso que resulta incomprensible la determinación de Gorosito, porque hasta el menos capacitado técnicamente hubiera entendido que Villalva no debía abandonar el campo de juego. Quizá el ingreso de Gustavo Bou por un Ortega lesionado, teniendo a Mauro Díaz en el banco de suplentes, sea discutible. Sí, por más que no se justifica que Mauro se haya quedado afuera cuando a Pipo todavía le sobraba un cambio, tal vez, con Bou buscó aportar en ataque a un jugador con más altura y conocimiento del área rival, cosa que tampoco le terminó dando resultados. Pero, claramente, el ingreso de Fabbiani por Villalva era el cambio que nadie quería.

Foto: Fotobaires.

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