Los más de 14 mil socios que votaron el sábado superaron la mayor convocatoria electoral del club, que databa de 1968, cuando se consagró Julián Kent. La preocupante actualidad fue la clave de la asistencia masiva. Eso produjo largas colas y demoras y además reveló que el estatuto sufre de una desactualización plena.
La gran cantidad de gente que se acercó a votar el sábado al Monumental se condice con la presencia estoica de los hinchas de River en cada partido del equipo. Aunque el motivo por el que los socios concurrieron en masa para participar de los comicios fue el desesperante presente financiero, deportivo y social en el que se encuentra el club luego de los ocho años que duró la gestión Aguilar.
Por eso no quisieron que en esta oportunidad el próximo presidente de River volviera a ser electo por sólo 3.500 socios de 7.900 votantes, como ocurrió en 2005, durante la reelección del aguilarismo. Entonces se abalanzaron contra las urnas: de un padrón electoral compuesto por 30.600 personas habilitadas para votar, 14.237 dieron el presente, marcando un nuevo récord de convocatoria electoral en River.
Y, como no podía ser de otra manera, semejante concurrencia tuvo sus consecuencias. Desde las 9 de la mañana, horario en el que abrieron los comicios, se formaron largas filas de espera tanto en el gimnasio y el microestadio, lugares en los que se asignaron las 25 mesas de hombres, como en el gimnasio de voley, donde estuvieron apostadas las seis mesas de mujeres. A tal punto que el trámite llegó a demandarle al socio más de una hora de espera, y mucha gente -en especial los mayores- se terminó yendo sin votar.
Incluso, el desborte fue tal, que el horario de votación debió extenderse hasta las 19.30, cuando estaba previsto que finalizara a las 18. Los organizadores, consultados sobre por qué no se había habilitado una mayor cantidad de mesas si se preveía una concurrencia de gente inusual desde hacía varios meses atrás, se escudaron en que el estatuto del club no permite más mesas que las que se habilitaron. Una medida insólita que no sólo carece de sentido común, sino que además denota una clara desactualización del estatuto.
Foto: La Página Millonaria.



