Como nunca antes, las elecciones estuvieron enmarcadas por un sinfín de encuestadores a boca de urna que fueron el termómetro de los comicios. Con esos resultados parciales se tejieron alianzas electorales sobre la marcha. Agrupaciones, empresas y diferentes medios apelaron a esta vieja práctica para anticipar el resultado electoral.

A la salida de cada centro de votación (el gimnasio, el microestadio y el gimnasio de voley), había no menos de diez personas que, planillas y biromes en mano, aguardaban a los socios que acababan de votar para hacerles tres preguntas que se repitieron hasta el hartazgo durante todo el día. “¿A quién votaste?”, “¿Edad?” y “¿Qué tipo de socio sos?”, fueron las breves consultas de los encuestadores a boca de urna.

Sí, la vieja y actualmente prohibida modalidad de la política nacional fue una constante del sábado, durante los comicios millonarios, que no prevén ni prohíben este tipo de práctica. Entonces, ya para el mediodía se pudo saber que Rodolfo D’Onofrio había tenido una mañana inmejorable, acaparando el 39,8 por ciento de los votos. Mientras que Passarella y Caselli lo seguían con un 30,8 y un 21,4 respectivamente.

Fue ahí cuando por los pasillos del Monumental corrió el rumor de que el embajador de la Orden de Malta le había bajado la orden a sus colaboradores de salir a reforzar al ex técnico de River. Y -creer o reventar- pero fue justamente a partir de ese momento que Passarella empezó a crecer exponencialmente: a las 13, ya había trepado al 33,8 por ciento, y para las 14, se había puesto cabeza a cabeza con D’Onofrio, con un 35 por ciento para cada uno.

Mientras tanto, el ex jugador y técnico daba fotos, besos y abrazos en la puerta del estadio, y en el búnker de ‘Con River toda la vida’ lamentaban la insólita ausencia de Francescoli. Más aún cuando la tendencia se terminó por confirmar al rededor de las 17 y desde el anillo del club se comunicaron con Passarella para darle la noticia: “Empezá a festejar”, le avisó uno de sus colaboradores, al mismo tiempo que otro rumor sindicaba un apoyo de último momento por parte de Mera Figueroa a la lista de D’Onofrio. Pero no hubo caso, para esa altura, Passarella ya había emparejado todas las encuestas a boca de urna y, en varios casos, las había revertido.

Foto: La Página Millonaria.