Fue una tarde política como pocas veces en el Monumental. Desde muy temprano, los candidatos a presidente y sus colaboradores coparon las calles de Núñez para reforzar sus respectivas campañas en el partido previo a las elecciones del próximo sábado 5 de diciembre.
Mesas, sombrillas, afiches, banderas, pasacalles, promotoras, música y una inimaginable cantidad de panfletos le dieron un marco netamente político a lo que debió haber sido una tarde de fútbol. Pero no, de fútbol ni hablar, porque adentro del estadio el panorama fue exactamente el mismo. O incluso peor.
Es que luego de toda una semana llena de acusaciones vía internet, con foristas pagos y blogs de ocasión destinados a perjudicar la imagen de propios y extraños, las réplicas resultaron inevitables. Entonces Núñez quedó atestado entre tanto dime y direte electoral.
Aunque lo más insólito fue la especie de competencia de remeras que tácitamente impusieron algunas de las listas. Sí, así como lo hicieron con los carteles en la calle y las banderas en las plateas, ayer la consigna fue vestir a la mayor cantidad de colaboradores, ingenuos y curiosos con la remera de algún candidato, para ver quién amontonaba más gente. Por lo que el hall del estadio llegó a ser intransitable.
Hasta que pasadas las 19, los organizadores de cada campaña bajaron la orden de hacer ingresar a su tropa. Pero no para darle tregua a La Banda, que estaba por saltar al campo de juego, sino para agruparla en algunas de las plateas bajas: ahí, donde las cámaras de televisión hacen su paneo recurrente. Tanto como la cantidad de veces que, a la salida del estadio, socios e hinchas cantaron: “Se va acabar, se va acabar, la dictadura de Aguilar”. Y con ella, por fin, la campaña.