Ahumada reconoció que se hará amonestar para jugar el Superclásico, pero advirtió que “River no tiene peso con los árbitros”. Y de paso aprovechó para chicanear a su colega de Boca, que el torneo pasado jugó toda la definición del título al límite de la suspensión y jamás vio la quinta amarilla.

Sin vueltas ni secretos, Oscar Ahumada reconoció días atrás que se hará amonestar contra Racing para (frente a Gimnasia de La Plata) cumplir con la fecha de suspensión correspondiente por acumulación de amarillas y después jugar sin problemas ante Boca. “Voy a tratar de hacer alguna cosa para que me amonesten y poder estar en el Superclásico. Ojalá que pueda hacer un gol, para sacarme la camiseta y que me muestren la quinta amarilla”, confesó sin tapujos el volante central de River.

Aunque un gol suyo es tan probable como que José Sand vuelva para ser goleador en la Primera del club de Núñez. Por eso, Ahumada ya tiene pensadas otras estrategias para lograr su cometido: “Quizás patee la pelota lejos o haga tiempo, aunque eso es más fácil para un arquero. Igual por las características de Racing, va a ser un partido bastante friccionado y tal vez el desarrollo mismo del encuentro demande de una falta un poco fuerte. Pero tengo tener cuidado para que esa falta no se transforme en roja”, especuló el volante.

Sin embargo, esta última auto-advertencia que hizo Ahumada está relacionada a la mala suerte que tuvo La Banda con los árbitros en los últimos campeonatos. “A Collado (Javier, árbitro asignado al clásico en Avellaneda) no le voy a decir nada, directamente lo voy hacer. Pero River hoy no tiene mucho peso con los jueces. No nos cobran penales, nos amonestan jugadores muy fácil… estuvimos más de un año sin que nos cobren un penal. Me acuerdo que contra Gimnasia de Jujuy, Ortega fue tacleado desde atrás por el arquero y el árbitro sólo le sacó amarilla, cuando eso es una roja segura”, señaló el volante, por La Red.

Entonces, la chicana no se hizo esperar. En seguida nomás, Ahumada sacó a relucir toda su picardía apuntando nada menos que contra el rival de toda la vida. “Quizás tengo la suerte de Battaglia y termino el campeonato sin que me saquen otra amarilla”, ironizó, y luego explicó el por qué de sus palabras: “No me quiero meter en un quilombo, pero en el último torneo que ganó con Boca, terminó definiendo el título con cuatro amarillas y pese a que en los últimos partidos debió ser amonestado, no hubo amonestación para ningún lado”, tiró.

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