El paraguayo regresó a Guaraní, luego de que Astrada le confirmara que no lo tendrá en cuenta para el próximo semestre. El volante había llegado a Núñez en septiembre, tras estar una semana a prueba.

El paso de Miguel Paniagua por River fue tan insólito como su llegada. El volante central arribó a la institución millonaria el semestre pasado, cuando el por entonces equipo de Néstor Gorosito imperaba por algún refuerzo sin importar cualidades deportivas ni mucho menos trayectorias. De hecho, lo único que se sabía del paraguayo en Argentina era que en alguna lejana copa le había convertido un gol a Boca en La Bombonera.

Después nadie lo había visto jugar más de dos partidos. Al menos no los dirigentes o el cuerpo técnico de River, que debieron someterlo a prueba antes de arreglar su préstamo por un año con opción de compra. Pero luego de de escasos meses con apenas un par de minutos de juego, que además incluyeron el regreso de Almeyda y el cambio de técnico, desde Núñez decidieron discontinuar su vínculo.

Astrada le confirmó que no lo tendrá en cuenta para el próximo semestre y el paraguyo, que hasta esta semana se había entrenado con la Reserva millonaria, salió a buscar club. Primero intentó que fuera uno del fútbol argentino, pero finalmente terminó arreglando con su ex equipo, Guaraní, donde -según destacan los medios de Paraguay- lo consideran “un retorno valioso”. En River no pudo ser.