Gorosito había dicho que “Ortega y Mercier son las soluciones futbolísticas” para este mal momento de River. Sin embargo, a 48 horas de iniciar el campeonato, ninguno está cerca siquiera de arribar a Núñez. El regreso del Burrito se cayó ayer y las tratativas por el volante de Argentinos aún están estancadas.
En medio de un lunes exageradamente positivo pese a la caída superclásica del día anterior, Néstor Gorosito anunciaba que River retomaba las negociaciones por repatriar a Ariel Ortega antes de junio. El técnico millonario contaba que había hablado con el jujeño y que los dirigentes volverían a reunirse con el presidente de Independiente Rivadavia, Daniel Vila, para volver a traer al ídolo que tanto extrañó el equipo en el último semestre.
Al mismo tiempo, Pipo se mostraba confiado porque -previo a la reunión que tuvo con Aguilar el martes al mediodía- ya le habían dado el visto bueno sobre la incorporación de Juan Ignacio Mercier. Claro, luego de la venta de Leo Ponzio a Zaragoza, los dirigentes ya no tenían excusas para postergar la llegada del volante fetiche del técnico en Argentinos.
Entonces, Gorosito se envalentonó y declaró que “Ariel y Mercier son las soluciones futbolísticas” que necesita el equipo, como avisando que con esos dos refuerzos ya estaba satisfecho. Incluso, a esa altura, poco le importaba la escasez de laterales por izquierda.
Sin embargo, cuatro días después y a sólo 48 horas de iniciar su participación en el Clausura, River no cuenta con ninguna de esas soluciones. De hecho, ya de por sí no contará con al menos una de ellas, la más importante: Ortega. Mientras, todavía se espera el resultado final de las negociaciones más que complicadas por Mercier, por quien los dirigentes millonarios ofrecieron 800 mil dólares a pagar en ocho cuotas, cuando desde La Paternal exigieron 1,5 millones y sólo por el 50 por ciento del pase.