Ante la falta de refuerzos, Pipo habló con los dirigentes para que el delantero surgido de las inferiores millonarias no sea nuevamente cedido. Incluso, el técnico se comunicó con el jugador, a quien conoce de su paso por Argentinos, para pedirle que se quede en River. Mientras, Strahman y Ríos tienen un pie afuera del club.

Como consecuencia de la ausencia de refuerzos, Néstor Gorosito sorprendió a propios y extraños al solicitarles a los dirigentes que no negocien a Gonzalo Abán, que tenía la posibilidad de pasar a préstamo a Atlético de Tucumán. Es que el técnico millonario pretende cubrir la escasez de goleadores que tiene en el plantel con el delantero surgido de la cantera riverplatense, a quien conoce de su paso por Argentinos Juniors.

Fue allí justamente donde Abán estuvo a préstamo durante las últimas tres temporadas y en donde jugó 39 partidos, de los cuales en sólo 12 oportunidades fue titular. De ahí entonces que el pedido de Gorosito sorprenda a todo el Mundo River, porque incluso se trata de un jugador de 22 años que durante su aparición con La Banda no generó expectativas suficientes como para mantenerse en el club de Núñez. De hecho, en ese momento, Daniel Passarella y sus posteriores sucesores priorizaron foguear a Andrés Ríos por encima de Abán.

Sin embargo, Ríos hoy se encuentra apartado del plantel por parte del cuerpo técnico y próximo a continuar su carrera en Arsenal. Es que parece que Pipo no le dará amnistía, luego de aquél acto de indisciplina que derivó en un accidente protagonizado por el delantero en la madrugada previa a un partido de Reserva. Aunque no es el único que no conforma al entrenador riverplantese: Strahman también busca destino tras la decisión de Gorosito de no llevarlo a la pretemporada en Canadá junto al plantel de Primera.

De esa manera, el juvenil que llegó proveniente de Vélez con un promedio de gol descomunal aún para las divisiones inferiores o la Reserva, podría emigrar al Espanyol de Barcelona sin siquiera haber debutado en River. Entonces las incógnitas sobre las decisiones de Gorosito resultan inevitables. Acaso qué es lo que le garantiza Abán que no le pueden garantizar Ríos o Strahman, más aún en el último caso, cuando se trata de un jugador que en reiteradas oportunidades logró captar el interés de diferentes clubes europeos.