Seguimos en carrera rumbo a ese objetivo importante de poder ser campeón otra vez y eso es una gran noticia. Sacamos adelante un partido que en la previa pintaba complicado: Gimnasia venía en racha y River con algunas dudas. El partido con San Lorenzo fue un verdadero sufrimiento y ayer ante el Lobo se pudo conseguir la victoria mejorando el rendimiento colectivo y sin tener que sufrir demasiado. Y créanme que eso no es poco.
Vimos otro River
Si tomamos como referencia el partido del último domingo, podemos afirmar que el equipo cambió su imagen. Tuvo otro andar. Se lo vió más compacto y más sereno. Jugando bien de a ratos. Haciendo un correcto primer tiempo y quedandose un poco mas en el segundo, pero sin poner en riesgo el resultado más allá de algún susto puntual sobre el final del partido. Por suerte para nuestros corazones evitamos vivir otra noche dramática y disfrutamos de un triunfo merecido y sin angustias. El equipo respondió a las exigencias propias, a las dificultades generadas por su rival, al desgaste fisico provocado por el tiempo extra disputado con el Ciclón, más el calendario apretado por la doble competencia y también lo hizo ante a la presión de un Monumental colmado que buscaba la clasificación y se había mostrado enojado en el fin de semana.
Ante ese panorama y todas sus adversidades, River se plantó, logró sacar el partido adelante y consiguió el resultado buscado. Pudo hacerlo porque Santiago Beltrán otra vez fue figura y no le peso verlo por primera vez a Franco Armani sentado en el banco. Porque Lucas Martinez Quarta cruzó con valentía la mitad de cancha, iniciando una gran jugada que el mismo definió de cabeza para darle al equipo la tranquilidad de tener 2 goles de ventaja. Porque Anibal Moreno no para de correr, marcar y pelear. Porque Facundo Colidio levantó su flojo nivel y acompaño bien a Seba Driussi, quien fue el autor de un verdadero golazo. Porque le entraron bien Joaquín Freitas y Juan Cruz Meza para revitalizar al equipo. Porque Galván se soltó y creció en el segundo tiempo. Porque el Chacho Coudet armó bien el equipo y estuvo acertado con los cambios y sus decisiones. Todos motivos claves para que terminemos contentos, felices y con la clasificación a semifinales metida en el bolsillo.
¿Conformismo? Sí
Es muy posible que a ese estado anímico de alegría haya que sumarle el del conformismo. Aún cuando expresar eso en River puede ser tomado como una mala palabra. La conformidad en este club nunca es bien vista. Siempre queremos mas. Asi crecimos, nos educamos y lo sentimos. Pretendemos ser los mejores y que nuestros ojos rebalsen de fútbol. Entiendo que esa es nuestra esencia y lo que nos hace distintos, pero también creo que a esta altura del año y en esta etapa del campeonato eso que tanto nos identifica ya no sucederá. Y no nos queda otra que aceptarlo. Entramos en un momento donde debemos valorar los resultados y remarcar lo que se hace bien. Ahora es apoyar para intentar ganar los dos partidos y ser campeón nuevamente. Aceptar nuestras limitaciones y carencias para exigir dentro de ese contexto y no desde esa grandisima historia que tenemos cuando repasamos nuestro glorioso pasado. El presente es otro. No está esa riqueza y jerarquía futbolística para ganar, golear y gustar. Hoy nos toca esto que tenemos. Depende de nosotros entenderlo, acompañar y exigir ganar, para de esa manera, poder alimentar nuestro sueño de Campeonato al que le faltan sólo dos capítulos. Unámonos para cumplir esa misión. Aumentemos la capacidad de paciencia y tolerancia por unos dias mas. Ya habrá tiempo en el segundo semestre para volver a nuestras raíces y reclamar el estilo y el nivel que pretendemos y tanto nos gusta.
Por supuesto que es valida la inquietud de preguntarnos si jugando de esta manera nos alcanza o no para coronar. Sinceramente viendo jugar a River no me siento más candidato que Rosario Central, Argentinos Juniors y Belgrano de Córdoba. No hay indicios de una superioridad colectiva o individual en los cuales apoyarme para encontrar virtudes que nos conviertan en favoritos. En otras épocas y con otros planteles, rápidamente nos dabamos cuenta si River estaba para ser Campeón. Hoy resulta mas difícil tenerlo claro. Seguramente será todo muy parejo y ante eso empiece a tallar lo mental, lo físico y el oficio de cada equipo para adaptarse a los momentos de cada partido y saber como resolverlos. Equivocarse poco, entender como jugar estas instancias y ser eficaz y contundente en los tramos favorables que existan en los partidos. El que mejor lo haga se quedará con el titulo.
Ah, guardia alta
Al igual que ustedes yo tambien estoy preocupado por los arbitrajes. Ojalá todo se defina dentro de la cancha y no afuera. Se viene un choque pesado con Rosario Central y pido abiertamente que nadie duerma la siesta. Si lamentablemente nos toca quedar afuera, que sea por una jugada de Angel Di Maria y no por una de Gonzalo Belloso. Ya vimos lo que sucedió meses atras cuando los presidentes de AFA y Central se dieron la mano en una oficina y se pusieron de acuerdo para otorgar un título inexistente. Ya observamos por lo que tuvo que pasar Racing Club y no queremos que se repita con nosotros. Escuchamos con atención las declaraciones de Diego Milito y por eso andamos con la guardia alta. Acá no hay una disputa entre Buenos Aires y el interior del pais como se intenta instalar. Nadie ha cuestionado la presencia de un equipo cordobes, como Belgrano en esta instancias de semifinales. Ese es un golpe bajo y oportunista que quieren dar para victimizarse. Lo único que pido es una definición transparente y sin polémicas. En el Gigante de Arroyito suelen colgarse banderas de agradecimiento a Claudio Tapia. Mientras que en el Monumental es normal que se cante en contra del presidente de AFA dada su conocida y pública simpatia por Boca Juniors. Es sabido el trabajo que hizo Carolina Cristinziano desde el comite normalizador que asumió después de la muerte de Julio Grondona, para que la cúpula actual de la AFA pueda acceder al poder. Favores que siempre tienen devolución y a los que River deberá estar atentos. Somos 15 millones de personas que observaremos, sacaremos conclusiones y reaccionaremos ante cada cosa que suceda. No nos van a poder callar si hay algo que no nos gusta. Ya lo sufrimos contra Boca y no queremos volver a sentir esa impotencia que provoca la injusticia. Que gane el fútbol y no el sistema. Ojalá les quede claro que con River no se jode.
