Ariel Ortega participó de la despedida a Fernando Cavenaghi en el Monumental, a mediados del año 2017. (FOTO: Getty)

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Ortega, el primer premio y un partido en el que nadie festejó su gol

El ídolo de River reveló dos historias muy divertidas acerca de sus comienzos futbolísticos. Qué hizo con su dinero luego de un título en el año 1991 y la insólita historia jugando en Jujuy. ¡Imperdible!

Ariel Ortega participó de la despedida a Fernando Cavenaghi en el Monumental, a mediados del año 2017. (FOTO: Getty)

Ariel Ortega participó de la despedida a Fernando Cavenaghi en el Monumental, a mediados del año 2017. (FOTO: Getty)

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Germán Balcarce

Ariel Ortega jamás pasa inadvertido para los hinchas de River. Aunque su partido homenaje fue hace casi seis años, cada aparición suya en los medios televisivos es una auténtica invitación a dejar de lado el control remoto por unos minutos para escucharlo. Así ocurrió anoche durante su participación en Podemos Hablar, por Telefé.

El Burrito tuvo una intervención extremadamente divertida en el programa que conduce Andy Kusnetzoff. Es que reveló dos historias poco conocidas que causaron risa entre los presentes y, obviamente, la audiencia.

Ganador del título local en el Apertura 1991, Ariel experimentó una situación que hoy resultaría completamente impensada. "Cuando River salía campeón, se cobraban los premios del campeonato al terminar el torneo. Yo jugué cuatro partidos, y era premio doble. En ese momento estaban Astrada, Hernán Díaz, Zapata, Comizzo e Higuaín padre", fue su introducción.

"Yo tenía que viajar en colectivo a Ledesma (NdeR: su pueblo natal en Jujuy), eran 24 horas. En ese momento no tenía un peso. Ellos me hicieron cobrar ese premio, era bastante plata. Fui hasta Retiro y me llevé la plata en un bolsito que tenía, pero podía quedar dormido o cualquier cosa, entonces me puse el sueldo 'acá', así que viajé 24 horas así, no fui al baño ni nada", reveló, con una sonrisa de punta a punta.

Además, antes de arribar al Más Grande, atravesó una historia particular en Atlético Ledesma, el club más importante de sus pagos: "Se jugaba el clásico del pueblo. El partido estaba arreglado para un empate porque pasaban los dos para una clasificación, pero yo no sabía. La cuestión es que a mí no me avisaron, tenía 14 o 15 años. Cuando faltaban cuatro o cinco minutos, el entrenador me puso. Entré, metí un gol y nadie venía a abrazarme. Después me abrazaron en el vestuario, porque si no, iban a quedar todos pegados".

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