Ganar, gustar y golear. Es un Mandamiento Riverplatense desde la fecha de su fundación hasta hoy: casi 123 años. La religión que adoptamos desde el primer día, la esencia de River, apareció en el partido frente a Vélez. Un equipo que supera a su rival de principio a fin, con un estilo ambicioso y ofensivo. De juego fluido y coordinado. Con un ataque demoledor y futbolistas en altísimo nivel. Eso es, y siempre será, River Plate.


Un Monumental nuevamente con el cartel de “Entradas Agotadas” fue testigo de una fiesta llena de goles y fútbol. Las 88 mil personas presentes disfrutaron de lo que siempre piden y tanto exigen: GANAR JUGANDO BIEN. Volvieron los Oleee ante cada jugada bien elaborada. Los aplausos que caen como lluvia desde las tribunas para premiar las actuaciones de los futbolistas. Las sonrisas en las plateas y en las populares como gestos de satisfacción por lo que sucede dentro del campo de juego.

Ganar como sea no conforma al hincha de River

Quizás algunos todavía no lo entiendan: el hincha de River es feliz viendo buen fútbol. Quiere ganar como todos. Pero si al triunfo lo acompaña un gran rendimiento colectivo se van mucho más llenos a sus casas. Ver jugar bien a River los hace más felices. Les cambia el ánimo. Les mejora el domingo y toda la semana. El paladar negro existe, no es verso ni tampoco es para cualquiera.

La diferencia entre River y los demás

De los 28 equipos que disputan este torneo, a 27 les alcanza con ganar como sea. A River no. Por eso se celebra y valora tanto una actuación como la que sucedió frente Vélez.

Pero a no confundirse…

Esta victoria no lo convierte al equipo en una máquina perfecta de fútbol. Serenidad. Lo que generaba dudas en este arranque de 2024 todavía está a la vuelta de la esquina en forma de piedra para hacernos tropezar en cualquier momento. Estos 90 minutos brillantes no borran de un plumazo todo lo que preocupaba y producía interrogantes apenas una semana atrás.

En solo tres fechas de torneo ya se sintieron todos los climas: enojo frente a Argentinos Jrs., Alivio contra Barracas y entusiasmo ante Vélez. Así como desde este espacio se pedía paciencia tras el flojo debut, ahora se pide cautela tras esta formidable goleada. Ni River era un desastre el 29 de enero ni es el Manchester City tras el póker ante el Fortín.

Y, claro, ni Demichelis era un aprendiz ni ahora es Guardiola, como tampoco ni la dirigencia ni la Secretaria Técnica eran ineptos por no traer refuerzos ni ahora estamos hablando de una gestión y planificación extraordinarias.

El péndulo de los extemos

Son muy pocos días para que el negro se convierta en blanco y lo malo se transforme en bueno. El modo barrilete que vuela según dónde sopla el viento nunca es bueno. Por eso es importante que el director técnico, los jugadores y la gente mantengan los pies sobre suelo firme. Sabiendo que el equipo va de menor a mayor y eso es un buen síntoma de crecimiento. Pero hasta ahí. Pensar que ya apareció puede ser un error.

A partir de ahora, River

Deberá repetir triunfos y actuaciones en este nivel para recién ahí tener en claro qué clase de equipo es y hacia dónde apunta. No alcanza con un solo partido cada tanto. Lo sobresaliente tiene que ser constante para que el entusiasmo esté justificado. Esto no significa que no se pueda disfrutar la victoria ante Vélez. Pará nada. Bien vale ilusionarse con poder repetir los logros locales y mejorar en el plano internacional. En esta camiseta siempre hay que creer. Lo que no se puede es subestimar.

Quizás no todos los rivales que enfrenten a River sean tan generosos en sus propuestas defensivas. Ni tampoco le jueguen de la manera abierta como lo Quinteros con su planteo. Tal vez este Vélez en caída libre no sea la medida más exigente para sacar conclusiones definitivas. River tiene que apuntar más alto en sus desafíos. El rival para saber dónde está parado es el del 25 de febrero. Esa será la verdadera vara.

Hay que seguir creciendo

Lo que puede significar este 5 a 0 es el primer paso y el inicio de una etapa de dominio sobre todos los demás. Mientras tanto hay que seguir creciendo en el juego y en los resultados. En un fútbol tan parejo como el argentino donde cualquiera le gana a cualquiera, el único que logró mostrar superioridad verdadera sobre el resto fue el River de Martín Demichelis. Ninguno asustó tanto como aquel campeón. Los rivales cambiaban su manera de jugar como muestra clara de respeto. Nadie pudo acercarse o parecerse a lo que fue River en aquel primer semestre de 2023.

Rendimientos y resultados como el de este domingo no se reiteran ni se ven en otros estadios con otros equipos. Eso hay que tenerlo muy claro. Mientras otros no pueden, acá se sabe cómo hacerlo porque ya se hizo. Y de suceder con frecuencia en este 2024 podemos pensar que otra vez sea River quien domine la Argentina futbolística. Eso no se logra de la noche a la mañana; es un proceso y lleva tiempo de trabajo.

Pedirle al equipo que funcione desde el primer partido era desmedido. Una ansiedad negativa. La acumulación de entrenamientos y partidos deberán permitirle al entrenador encontrar eso que esta buscando y a los jugadores ganar confianza para llegar al máximo de su nivel. Van solo tres encuentros y ya se viene el debut en Copa Argentina. Se juega todos los días y eso impide tener los tiempos de ensayos necesarios para lograr lo que se pretende.

La sensación es que River va por buen camino. ¿Por qué? Por varios motivos. Franco Armani aparece cuando se lo necesita. La zaga central cumple y despierta ovaciones como la que recibió Paulo Díaz. El otro Diaz es arma clave por izquierda. Nicolás Fonseca es más de lo que todos pronosticaban. Nacho Fernández va mejorando su nivel y Esequiel Barco demostrando que es crack. Facundo Colidio esta jugando en Modo Tigre y Miguel Borja quiere ser el mejor 9 del país.

Y si además tenemos en cuenta que los pibes de inferiores pintan para ser un recambio serio. Que todavía faltan debutar los dos refuerzos de jerarquía que vienen a potenciar el plantel. Que se van a recuperar lesionados que pueden ser importantes y que en pocos días se incorporan los Sub 23. Todo suma para generar la expectativa de poder ver al River que millones de hinchas sueñan y desean para esta temporada. Ese River al que todos conocemos. El famoso River Plate.