Durante varios años, el nombre de Manuel Lanzini estuvo en boca de los hinchas de River por las buenas sensaciones que dejó  en su juego, más precisamente en el año 2014 cuando salió campeón con Ramón Díaz. El enganche, que no pudo jugar en la era Gallardo, volvió a mitad de año para afrontar el sueño de la Copa Libertadores.

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Sin embargo, el equipo quedó eliminado contra Inter, de manera temprana, y eso fue a los pocos días de llegado el ex hombre del West Ham. Lo cierto es que solamente le queda la chance de consagrarse en el Trofeo de Campeones porque ha perdido también en la Copa de la Liga Profesional. El presente de Lanzini por lo hecho en el semestre no es alentador: en 15 partidos no ha podido convertir goles ni dar asistencias; y lo peor es que tampoco metió el gol de penal en la reciente definición con Rosario Central.

Los números de Lanzini desde su vuelta

Manuel Lanzini no fue la solución que River había ido a buscar en el mercado de pases de mitad de año y la incógnita se abre sobre si podrá o no mejorar su nivel. Por empezar, cabe destacar que el también ex jugador del Fluminense no tuvo pretemporada. Llegó a principios de agosto, con el pase en su poder y con contrato solamente por un año.

Esto último significa que todas las expectativas para con Lanzini se habían depositado en la Copa Libertadores. En cambio, terminó jugando la Copa de la Superliga, con un total de 970 minutos. Solamente en tres partidos fue titular y se quedó los 90 en cancha; mientras que en cuatro encuentros sumó más de 80 minutos, en otros cuatro superó los 60 minutos de juego y en otros cuatro jugó 45 minutos o menos.

¿Lanzini es víctima de la superpoblación en el puesto?

Si bien puede llegar a ser un análisis apresurado porque después de una pretemporada Manuel Lanzini tiene la chance de encontrar su mejor versión, lo cierto es que su puesto en el equipo está “sobrepoblado”. En varios partidos de la liga jugaron juntos Lanzini, Nacho Fernández, Barco y De La Cruz. En cancha, las posiciones cambiaban constantemente pero a veces esto surtía un efecto adverso.

Es que Lanzini, Barco y Nacho, especialmente, podían aparecer por el mismo lugar y cumpliendo las mismas funciones. Esto hizo que a veces hasta el propio Demichelis posicione a Manu en lugares no muy convencionales: llegó a jugar de lateral izquierdo en un partido, de doble cinco y hasta de extremo, cuando en realidad en 2014 el equipo se paraba de manera distinta: el Lobo Ledesma era el cinco, Ariel Rojas se tiraba a jugar por la izquierda, Carlos Carbonero era el típico y todo el resto del terreno quedaba a disposición de Lanzini, con libertad de acción.

En la actualidad, el esquema es bastante diferente porque, por empezar, River no juega con dos delanteros, sino que Barco es el más cercano al 9 que rota entre Borja y Rondón. De esa manera, con Enzo Pérez como eje, lo que queda por delante de él es una línea conformada por cuatro volantes más que tienen que repartirse las tareas casi de manera implícita, sin un rumbo concreto dado por Demichelis o su cuerpo técnico.

La ilusión de Lanzini al volver a River

Luego de hacerse la revisión médica en el Centro Rossi, Manuel Lanzini había hablado con los medios de comunicación acerca de sus expectativas previo a sumarse al elenco de Martín Demichelis. “Estoy muy ilusionado, con muchas ganas de empezar. Muy contento de estar acá y de volver a vestir estos colores. Vengo a un River totalmente diferente al que me fui y con la ilusión de todos los hinchas”. ¿Podrá volver a ser preponderante para el equipo como en la época en la que se fue?