Fue una noche tensa en el Monumental. A través de diversas canciones hirientes, los hinchas le manifestaron su disconformismo al plantel. Desde la San Martín Baja le arrojaron proyectiles a los jugadores cuando se terminó el partido. La derrota ante Argentinos Juniors significó otro duro golpe.
El Superclásico siempre deja secuelas, tanto cuando se gana como cuando se pierde. Lamentablemente, sucedió esto último para River el jueves pasado frente a Boca y, como era de prever, la gente hizo saber su enojo por la pobre campaña del equipo. De todas formas, el asunto empezó bien cuando a las 20.02 hubo un guiño en la popular: “Porque a River lo quiero lo vengo a alentar (2) / En las buenas y en las malas mucho más” y “soy de River” fueron las estrofas que surgieron en la Sívori Alta.
Sin embargo, se trató de unreconocimiento por el alientopropio, porque al minuto de juego comenzó el rigor: “Hay que ganar, hay que ganar, porque si no van a cobrar”. A los 24 minutos llegó otra estocada: “Escuchen los jugadores, pongan más huevo si quieren salir campeones / Que en River Plate hay que ganar y no pensar en qué boliche ir a bailar / Transpiren la camiseta, llévenla en el corazón / Como la lleva esta hinchada que quiere salir campeón”.
Argentinos ganaba 1-0. El “que se vayan todos” y “pongan huevo, la pu… que lo parió” también estuvieron presentes, pero a los 44′ se produjo un gran estallido luego del gol anulado en forma errónea por el asistente Claudio Rouco: “Jugadores, la con… de su madre / A ver si ponen huevo, que no juegan con nadie”, entonó buena parte de los 25 mil fieles millonarios, repitiendo lo hecho tras el único gol de la noche. Posteriormente, llegó el reclamo para que juegue el gran ídolo: “Orteeega, Orteeega”.
En el segundo tiempo, la gente le dio algo de crédito a los futbolistas, aunque sobre el final regresó la furia: “La camiseta de River se tiene que transpirar / Y si no, no se la pongan, váyanse no roben más” y “me parece que River no quiere ganar (2) / Tienen ganas, tienen ganas de cobrar”. Los silbidos se multiplicaron con el pitazo final y la San Martín Baja despidió con insultos e incluso algunos tiraron proyectiles, mientras los jugadores bajaban por el túnel y varios policías los protegían con escudos.
Imagen: FotoBaires.



