El club de Victoria habría desistido de inhibir a River por la deuda correspondiente al pase de Galmarini luego de que Aguilar llamara al vicepresidente de Tigre. Durante la conversación, el máximo dirigente de la entidad millonaria habría alegado problemas financieros para excusar la falta de pago. Pese a ello, no transcendió la forma ni el momento en el que River cancelará dicha deuda.
Bastó con que el escándalo se materializara para que River se moviera. Después de que Tigre amenazara con inhibir al club de Núñez, José María Aguilar se habría comunicado este jueves con Alfredo Reta, vice del Matador, para explicarle los motivos por los cuales no cancelaron las siete cuotas de 50 mil dólares correspondientes al pase de Martín Galmarini. En esa explicación, el mandamás de la institución millonaria habría alegado problemas financieros y se habría comprometido a saldar la deuda cuanto antes.
El bochorno salió a la luz el miércoles al mediodía, luego de que Reta anunciara que pediría la inhabilitación financiera de River. “Estamos preparando todos los papeles para presentar el pedido de inhibición sobre River. De las diez cuotas de 50 mil dólares preestablecidas, ya hay siete vencidas e impagas y ni siquiera recibimos información sobre cómo van a pagar eso porque tampoco nos pudimos contactar con los dirigentes de River”, había presionado el directivo de Tigre, por La Red.
En ese sentido, a través de La Página Millonaria, el directivo Pablo Sigerman había descreído que desde Victoria pudieran tomar semejante medida. “No creemos que Tigre llegue a esa instancia. Quizás sea la intención de algunos dirigentes de Tigre, pero no del club Tigre. Sobre todo porque Tigre también le debe plata a River, por los préstamos de algunos jugadores”, había explicado el directivo riverplatense.
Finalmente Tigre no avanzó con la inhibición tras el llamado de Aguilar y River evitó un nuevo dolor de cabeza. Pero aún así hay dos cuestiones que todavía colman de incertidumbre a todo Núñez: una es la gravedad económica de la institución millonaria, que ni siquiera puede afrontar sumas ínfimas como las que enmarcan al pase de Galmarini, y la otra es la falta de aptitud por parte de los altos dirigentes de La Banda, llámense Aguilar, Israel y compañía, para afrontar situaciones que -evidentemente- con un mero llamado se habrían evitado.



