Con Schiavi y Palermo como esperanzas de rescatar al menos un punto en Asunción, la excursión del equipo de Diego Maradona no podía arrojar otro resultado que no sea una derrota, dolorosa, que deja con una incertidumbre enorme a todo el país. En una región en la que se debería clasificar a media máquina al Mundial, Argentina ahora está en zona de repechaje y sufrirá hasta la última fecha, algo que no pasaba desde hace muchos años.
El último susto fue hace 16 años, cuando el fatídico 5-0 con Colombia mandó al combinado de Alfio Basile a jugarse todo ante Australia. Después, ya con Daniel Passarella, Marcelo Bielsa y José Pekerman la cosa fue distinta y el camino clasificatorio se hizo más simple. Ayer, en Paraguay, la Selección de Maradona demostró que lo de Brasil no fue casualidad y quedó en una situación incómoda.
Los locales jugaron a placer en el primer tiempo y en el segundo se tranquilizaron cuando vieron que Argentina no presionaba, no creaba peligro, no era vistosa y, encima, se quedaba con uno menos por la expulsión de Juan Sebastián Verón. ¿El manotazo de ahogado del DT? Martín Palermo y Rolando Schiavi para tratar de ganar por arriba, pero los centros que llegaron fueron muy pocos.
Ahora, Argentina deberá vencer a Perú -¿Maradona agachará la cabeza y volverá al Monumental?- y rezar para llegar con muchas chances a favor en el clásico frente a Uruguay en el Centenario, no sea cosa que los hermanos del otro lado del Río de la Plata nos den un dolor de cabeza.
Imagen: Fotobaires.



