(Córdoba – Enviado especial) Los jugadores y el técnico de River se marcharon sin hablar, tal como se preveía al finalizar el partido frente a Belgrano. El trayecto hacia el hotel duró menos de 15 minutos y, cuando llegaron, hubo insultos de los hinchas.
“Lo vamos a dar vuelta”. La frase de Mariano Pavone, al salir del estadio, tiene más sustento desde el optimismo que desde los argumentos. River atraviesa las horas más críticas de su historia y necesita un lavado de cara absoluto para revertir la serie el próximo domingo. Y si de caras se trata, los semblantes del plantel hablan por sí solos al abandonar el vestuario visitante, cuando el reloj marcaba 12 minutos luego de la medianoche.
La fila india, encabezada por Leandro González Pirez y Oscar Arévalo (jefe de seguridad), tardó pocos segundos en recorrer el mismo pasillo que cuatro horas antes había cruzado debajo de la tribuna lateral de Belgrano, sector desde el que los escupitajos fueron moneda corriente. Dos minutos después de que los futbolistas se retiraran, Juan José López se fue, sin observar hacia su costado izquierdo, donde decenas de periodistas aguardaban por algún testimonio.
Tampoco manifestaron nada los vicepresidentes Diego Turnes y Omar Solassi, quien fue el primer directivo en salir junto con el secretario Daniel Bravo. Con un camperón del club, el doctor Luis Seveso fue el primer integrante de la delegación de River en pasar por la zona mixta, a metros de una platea y debajo de la tribuna lateral. Una vez arriba del micro, el plantel emprendió el regreso hacia el hotel Sheraton, a pocas cuadras del estadio.
Allí, un grupo de hinchas de la banda roja insultó a todos e incluso uno tuvo un entredicho con Juan Pablo Carrizo, en el lobby. Los jugadores subieron inmeditamente rumbo a sus habitaciones, mientras que los directivos Daniel Mancusi y Juan Manuel Lanas -miembros del Consejo de Fútbol- se quedaron cenando en planta baja, con varios allegados a River. Los rostros evidenciaban un estado de shock, ese que viven millones de hinchas en este momento, con silencio y mucha tristeza.



