Rojas jugó un partido espectacular y más allá de que Paulo Ferrari marcó dos goles, el paraguayo fue la figura excluyente. Con un rendimiento que invita a la ilusión, el mediocampista ofensivo comienza a ganarse a la gente y sueña con ir al Mundial.
Tiene una calidad impresionante. Hace fácil lo difícil y encuentra los espacios sin problemas. Juan Rodrigo Rojas fue el primer refuerzo millonario, proveniente de Olimpia, y en el amistoso contra Independiente había mostrado algunas pinceladas de sus condiciones. Tres días después, abrió el marcador en el Superclásico jugado en Mar del Plata y ratificó lo hecho en Salta 72 horas antes. No tuvo participación suficiente el domingo pasado ante Banfield, pero esta tarde la rompió en la victoria sobre Chacarita.
Con la número 8 sobre la espalda y parado como enganche, el volante paraguayo fue clave en los avances de River. Dio un pase brillante para que Ferrari marcara el 2-0 parcial. En el segundo tiempo, asumió la responsabilidad cuando salió Ariel Ortega y condujo las acciones en el tercer gol. Rojas no sólo aportó juego fluido y criterio, sino que también resultó determinante en defensa. Rechazó varios centros aéreos y sorprendió a todos cuando cubrió el zurdazo del uruguayo Maureen Franco.
Además, exigió a Sebastián Cejas en dos ocasiones y mereció hacer un gol para coronar un gran partido en la cancha de Argentinos. Hubiera sido el premio por una actuación sobresaliente que invita a la ilusión de los hinchas, el cuerpo técnico, sus compañeros y la dirigencia, que acertó cuando se decidió a traerlo a principios de 2010. De yapa, Rojas sumó puntos en la consideración de Gerardo Martino y sueña con ser uno de los 23 convocados para la Selección de Paraguay en Sudáfrica.
Imagen: La Página Millonaria (Salta).



