En una tarde en la que el Monumental mostraba todo su esplendor, River tenía la obligación de quedarse con los tres puntos ante un rival débil, que venía golpeado y que hasta ahora no había ganado fuera de Bahía Blanca. El objetivo se cumplió, pero se podría haber evitado el sufrimiento.
La primera media hora fue para el olvido, sin peso ofensivo y sin tener el dominio de la pelota. Pero luego del cabezazo goleador de Adalberto Román, el Millonario se despertó y desde entonces fue otro partido. Tuvo todo para definirlo mucho antes, pero Tombolino estaba inspirado y también se tomaron malas decisiones delante del arco.
Como suele suceder en esta clase de partidos, Olimpo trató de aprovechar alguna pelota parada o tomar mal parado a River. Lo cierto es que apenas lo inquietó, pero sobre el final casi se lleva un premio demasiado grande por lo que mostró en el Monumental.
Juan Pablo Carrizo respondió en las pocas que tuvo y cuando ya se jugaban tres minutos de descuento, salvó un mano a mano increíble, para asegurar que los tres puntos se quedaban en el templo.
Imagen: La Página Millonaria / Federico Peretti.



