El Millonario empató con Racing en el Padre Martearena. Los de Avellaneda tuvieron más suerte desde los doce pasos y La Banda ahora sólo se concentra en el campeonato local.
River perdió la chance de llegar a la final de la Copa Argentina. Los penales favorecieron a Racing y el Millonario dejó pasar una buena chance de volver a los planos internacionales, además de definir en una histórica final contra Boca.
El partido fue pésimo, para definirlo en una sola palabra. Se jugó mal por parte de los dos equipos, que prefirieron especular con el error rival antes que intentar crear juego.
El ingreso de Ocampos en el segundo tiempo amagó con darle mayor peligro a los ataques millonarios, pero terminó siendo más de lo mismo: avances verticales, sin mucho sentido ni inteligencia.
Después llegaron los penales, los malditos tiros desde los doce pasos. La metieron Ponzio, Rogelio Funes Mori, Ocampos, Ledesma y… faltaba el del Keko para cerrar otra verdadera fiesta salteña gracias a los hinchas.
Lamentablemente, Daniel Villalva le pegó muy mal y la pelota dio en el palo. Después, en una insólita decisión del equipo de dejar patear a alguien con dos partidos en Primera, Luis Vila pateó el penal que decretó la eliminación.
Que se entienda, muchachos: tienen tres partidos para devolver al club más grande del país al lugar que nunca debió haber abandonado. Varios dirán que están pagando por los errores de otros, pero la realidad indica que nadie los obligó a estar acá. Y si forman parte de este plantel, tiene que haber un solo rumbo: el de llevar a River a Primera. Repito, quedan tres partidos y el Millonario es más que sus rivales, sin lugar a dudas. Ojalá que de una vez por todas se nos cumplan los deseos y en tres semanas puedan estar leyendo una crónica que festeje un ascenso.



