Los dirigentes estarían planeando la próxima temporada sin los tres máximos referentes del plantel, a quienes les ofrecerían trabajar en otras áreas del club. Al Burrito se le termina el contrato y su delicada situación no le daría margen de negociación. Mientras que el Muñeco quedaría marcado por las reiteradas lesiones y su inestable relación con Passarella. ¿Y con el Pelado? ¿Se arriesgarán a bajar al mejor jugador apelando a la intención de armar un equipo joven y competitivo?
No sólo la tabla de posiciones da la pauta que River no pelea el campeonato, los rumores que circulan por los pasillos del Monumental también. Con apenas cinco fechas disputadas del Clausura, ya empiezan a correr las versiones sobre quiénes podrían ser los refuerzos para el próximo torneo y quiénes no continuarán integrando el plantel a partir de junio. Tras el empate con Arsenal se habló de eventuales sucesores para Leonardo Astrada y de quiméricos regresos de quienes alguna vez fueron catalogados en el club como las tan preciadas joyas de la abuela.
Ahora, en cambio, un poco por rumores y otro poco por secretos a voces, se empieza a dilucidar quiénes no continuarían integrando el plantel de River una vez que finalice el Clausura. Aunque en esta oportunidad no se trataría de segundos nombres o jugadores de evidenciado futuro puertas afuera del Monumental, sino de los máximos referentes del equipo, tal como se comentó hoy en radio La red. Es que los directivos tendrían el propósito de armar un equipo netamente competitivo de cara a la próxima temporada, en la que River podría arrancar complicado por el promedio, y entenderían que el presente personal, deportivo o la edad de los ídolos (según corresponda) va a contramano de ese proyecto.
“De mi parte, en junio me voy a juntar con los dirigentes para evaluar qué jugadores van a continuar”, sintetizó Astrada este mediodía, pateando la pelota afuera. Pero lo cierto es que hay algunos indicios ineludibles. A Ortega se le termina el contrato a mitad de este año y su delicada situación personal no lo perfila en la mejor posición a la hora de negociar su renovación. Mientras que con el Muñeco ocurre algo similar, pero desde el aspecto deportivo. Desde que regresó al club, Gallardo sufrió varias lesiones y ni siquiera llegó a jugar la mitad de los partidos que disputó River.
Incluso, ahora, cuando más lo necesita, Astrada no puede contar con él porque no lo encuentra bien físicamente. Pero además de ello, en el caso del Muñeco hay que resaltar su relación con Passarella, quien lo alejó de Núñez en 2007, cuando el hoy presidente era técnico, y con quien tuvo un leve cruce mediático a principios de este año por la renovación de su contrato. En ese momento, el referente del plantel salió a desmentir que hubiera problemas entre ellos y el Káiser aceptó prolongar su vínculo por un año para no diezmar aún más al plantel. Distinto, claro, es el caso de Almeyda, a quien lo perjudicaría su edad. Pero, ¿acaso River está en condiciones de desprenderse de su mejor jugador por más que tenga 37 años?
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