A pura humildad, el Burrito dijo que se sorprende cuando lo catalogan de ídolo y que será imposible no emocionarse el próximo sábado, en su partido homenaje. Además, aseguró que se le cumplirá el sueño de poder despedirse y agradecerle a la gente en el Monumental.
Faltan cinco días para que River viva una tarde de sensaciones encontradas. Una jornada de alegría por ver al mejor jugador de los últimos quince años una vez más con La Banda y la diez en la espalda, pero un día también de tristeza, porque será la última oportunidad de presenciar la inigualable calidad de Ariel Arnaldo Ortega.
“A mí me sorprende que me cataloguen de ídolo y llenar un estadio. Soy un privilegiado por tener una despedida. Voy a ser el tercero entre tantos ídolos que hubo en la historia de River. Es lo máximo”, dijo a pura humildad el Burro.
“Este es el partido que querían todos los hinchas de River y yo también. Se va a cumplir el sueño de cerrar mi carrera así, despedirme de la gente y agradecerle por llenar el Monumental y por todo el cariño que me dio siempre. Este es el estadio donde nací, donde debuté, donde hice mi carrera. Acá hice mi historia”, afirmó.
En diálogo con Olé, admitió que no podrá evitar emocionarse. “Si no lloro ese día, es porque me morí. Seguramente voy a llorar. Uno es sensible, amo este club y es imposible no emocionarse en un momento así”, indicó.
Además, el crack jujeño confesó que intentará convencer a Ramón Díaz para que se ponga nuevamente la camiseta. “Ojalá que pueda jugar cinco o diez minutos. Sería un sueño. Ramón significa mucho para mí. Lo considero más un compañero que un técnico. Tuvimos una relación afectiva”, contó.
Igualmente, a la hora de nombrar a un compañero que admiró, sólo se le ocurrió uno. “Enzo, sin dudas. Es el mejor futbolista con el que jugué. Incluso hoy: a veces estamos en algún evento y me quedo mirándolo porque estéticamente es perfecto. Lo admiro, sabe que lo quiero y lo respeto. Cuando jugábamos juntos, se la daba y en vez de ir a buscar el pase me quedaba mirándolo para ver qué hacía. Te hipnotiza. Es distinto a todos. Gambetea lindo, es perfecto. Fue con el que mejor me entendí”, lo elogió.
“A la noche, cuando me voy a dormir, empiezo a recordar cosas que viví. Creo que más ansiedad me va a agarrar esta semana. No lo quiero ni pensar: será emocionante”, cerró el Burro.
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