A pesar de que sufrió hasta el pitazo final de Sergio Pezzotta, River demostró solidez defensiva, carácter en cada pelota dividida y mucha versatilidad para adaptarse desde el punto de vista táctico a todas las circunstancias del partido.
Si se analiza únicamente lo hecho por River en cuanto a creatividad y producción ofensiva, seguramente el saldo será negativo para muchos fanáticos. El equipo no pateó una sola vez al arco -ni siquiera con un tiro muy desviado- en todo el segundo tiempo. Pero en el primero mostró varias pinceladas mediante Erik Lamela y la dupla que conformaron Gabriel Funes Mori y Mariano Pavone. Sin embargo, lo que ningún hincha podrá dejar de reconocer es el alma y el esfuerzo de todos los jugadores en el campo de juego.
Cuando se jugaba el descuento de la etapa inicial, el uruguayo Juan Manuel Díaz (hasta ese momento había disputado los 1.035 minutos oficiales en el Torneo Clausura) vio la segunda tarjeta amarilla y, producto de ello, la roja. River quedó con un futbolista menos para el complemento y, como si fuera poco, Pezzotta echó a Juan José López por haber regresado tarde del entretiempo.
Con el celular en mano y el hermano del vicepresidente Diego Turnes a su izquierda, el técnico de River miró todo el segundo tiempo desde el sector destinado a los directivos y allegados visitantes, a pocos metros del sector para el periodismo. JJ López llamó una y otra vez a su ayudante de campo Héctor Pitarch para que hablara con el Pato Fillol y éste le diera las indicaciones a los futbolistas, quienes cambiaron varias veces sus posiciones.
El dibujo táctico más empleado durante este campeonato fue el 3-4-2-1, pero como Diego Buonanotte fue papá en la madrugada del sábado, el cuerpo técnico decidió que lo mejor era reemplazarlo, por eso llegó la chance para Funes Mori. En consecuencia, River comenzó con un 3-4-1-2 y creó varias situaciones claras de gol. De todas formas, la expulsión de JM Díaz alteró los planes para los 45 minutos restantes.
Sorpresivamente, Mariano Pavone fue el jugador sustituido para que ingresara Roberto Pereyra en la banda izquierda. ¿El esquema? Los tres de siempre en el fondo, cuatro en el medio, Lamela como enganche y un poco más adelante Funes Mori. A los 20 del complemento, Ezequiel Cirigliano entró por el peruano Josepmir Ballón, con el propósito de reforzar la marca en el círculo central y renovar el aire. Siete minutos después, Carlos Arano hizo lo propio en lugar de Paulo Ferrari.
El 3-4-1-1 siguió intacto, pero Pereyra pasó al costado derecho y Arano quedó como carrilero en el otro sector. Todos se comprometieron con la marca y formaron un conjunto compacto, con poca distancia entre sus líneas. Juan Pablo Carrizo fue clave en cada intervención, mientras que JJ López y sus colaboradores se comunicaron permanentemente para que River consolidara un funcionamiento con hacha y tiza, desde las variantes en su pizarrón.



