Las 32.000 localidades que se pusieron a disposición de los socios se agotaron antes de las 14 y como unas horas después se ofrecían entradas en Mercado Libre y otras páginas de Internet, los hinchas damnificados solicitaron la apertura de las boleterías.
Anoche hubo un corte en Núñez. No se trató del piquete de la abundancia, como podría haber señalado la presidenta Cristina Fernández de acuerdo a la zona donde se produjo, sino que fue un reclamo diferente. Los socios pidieron que el club pusiera en venta las entradas que diversos sitios web ofrecieron durante todo el día y se abrieran las puertas del club. Lamentablemente, la protesta se empañó cuando un pequeño grupo descargó su furia a través de piedrazos hacia los automóviles que pasaban por la avenida (dos carriles estuvieron inhabilitados), provocando la intervención de variospolicías para apaciguar el asunto.
Es cierto que fue muy grande la demanda para conseguir un lugar en el Superclásico, pero igualmente quedaron instaladas las dudas de siempre: ¿Realmente se pusieron a disposición 32 mil localidades como el club informó mediante un comunicado? ¿Cómo puede ser que en menos de 9 horas en las boleterías el expendio haya sido tan veloz? Razonamientos matemáticos al margen, lo cierto es que otra vez hubo incertidumbre entre los socios y muchos no tienen forma de presenciar el encuentro ante Boca, algo que el club debería garantizarles a todos aquellos que pagan su cuota religiosamente.
Los más tranquilos asumieron con tristeza la noticia de que no había más tickets, mientras que unos 350 socios decidieron hacer un piquete en Figueroa Alcorta y Manuel García, de modo tal que el tránsito se vio afectado. Por supuesto que no faltaron las muestras de repudio hacia la dirigencia y luego de varias horas de impotencia, los fanáticos regresaron a sus hogares con una desilusión enorme. Quizás el único consuelo posible sea el de saber que el año que viene no habrá que soportar otro atropello más por parte de aquellos que conducen los destinos de River y le hicieron un daño inexplicable.
Imagen: La Página Millonaria / Archivo.



