Con este equipo no hay fotomontaje que valga. Lo más grave de todo es que estos jugadores siguen manchando y desprestigiando la camiseta, la única que importa. Porque todos pasarán, por suerte. River terminó de dilapidar sus aspiraciones al Clausura y, como no podía ser de otra manera, mediante un papelón dentro del campo de juego.
Falcao es el más voluntarioso, pero si no hace goles -que es lo suyo- eso no sirve de nada. Los defensores pasean su lástima, los volantes de contención no contienen, los creadores de juego no crean y en la puerta del área intentan un pase imposible antes de patear al arco. Entonces, no hay excusas: en la semana no se trabaja o se trabaja mal.
Pero esto no es todo lo negativo, porque Villagra aportó la cuota de irresponsabilidad y Nicolás Sánchez le dio razones a Gorosito para que el próximo partido lo vea desde afuera: habilitó a todo el mundo en el segundo y quedó en ridículo en el tercero. Daniel Vega, pobre de él, vuela de palo a palo tratando de hacer algo.
Qué costumbre ésta de los últimos tiempos. Todos los ex se agrandan y convierten. Patricio Toranzo, por quien Huracán hizo gestiones para que pueda jugar hoy, clavó el cuarto con un bombazo desde afuera. Otra vez una vergüenza y seguramente no habrá autocrítica. Pero ellos, los que agotan las entradas y brindan amor incondicional a la camiseta, seguirán ahí.
Imagen: Fotobaires.



