Una vez más, la pésima organización en los accesos en la cancha de Atlético Tucumán generó que miles de personas con entradas en mano no pudieran ingresar al estadio. Como siempre, la perjudicada fue la gente.
River ganó, llegó a la punta y pudo gritar cuatro veces, pero siempre está la mancha que opaca a la fiesta. Los hinchas nunca tienen felicidad completa, porque a menudo les toca ser víctimas de la mala organización en los estadios del país.
El sábado, en el Monumental tucumano, más de dos mil hinchas de River y Atlético Tucumán no pudieron ingresar al estadio porque sobrepasó la capacidad permitida. ¿Cómo entró gente sin su entrada y dejaron afuera a los que la habían adquirido? Vaya uno a saber, pero siempre los vivos terminan viendo el partido y los que pagan su entrada se quedan con las ganas.
“Defensa Civil dio la orden de cerrar las puertas y la acatamos en el acto. Se habían autorizado que se vendan 26.300 entradas en total, pero estimamos que fueron más de 30.000 personas las que estuvieron en el estadio, según un informe preliminar. Según nuestros cálculos, por lo menos 2.000 se quedaron sin ingresar”, aseguró Eduardo Di Lella, secretario de Seguridad Ciudadana, en La Gaceta de Tucumán.
No es una cuestión de culpar a alguien, pero los responsables tienen que dar la cara. No pasa sólo en Tucumán, los antecedentes con varios, y los que pagan son siempre los mismos: los verdaderos hinchas.



