En Núñez, nadie puede criticar nada. A la reprimenda pública a Demichelis se le sumó ahora una especie de presión a Maradona, por su análisis del estado del campo del Monumental. Ayer, River presentó dos cartas en AFA: en una solicitó disculpas por parte del técnico de la Selección y en la otra exigió los detalles de su contratación. Incluidos los resultados de sus exámenes médicos…
Todo bicho que critica va a parar al paredón. O no tanto, pero casi. Es que en River parece que nadie puede criticar nada. Así como los socios no tienen derecho a protestar en las tribunas ni en el hall del estadio, porque los tapan con parlantes o los echan con la Policía, los ex jugadores del club tampoco, y los ajenos a la institución menos. La prueba de ello estuvo en torno al papelón que se generó por el mal estado del campo de juego del Monumental para el partido de la Selección Argentina con su par de Colombia.
Primero, Martín Demichelis tuvo que bancarse de parte de Mario Israel un tirón de orejas público (¿y también privado?) por declarar que el estado de la cancha era el fiel reflejo de lo que pasaba en el club. Y después, en los días previos al cruce sudamericano, Diego Maradona aprovechó su verborragia inagotable para hacer conocer su enojo por el descuido del césped y comparó el terreno del Antonio Liberti con los potreros de Fiorito. Entonces, en River, pusieron el grito en el cielo, como si el técnico nacional hubiera develado el último de los secretos.
Ojalá así fuera, estaríamos tan bien… Pero no, lo que dijo Maradona relucía a simple vista e igual convulsionó al oficialismo millonario, que una semana después hizo su descargo oficial en AFA. Ayer, el vicepresidente primero del club, Julio Macchi, presentó dos cartas en la calle Viamonte. En una, exigió disculpas, y en la otra, reclamó el detalle de las condiciones contractuales del entrenador del equipo argentino. Aunque ese último pedido escondió cierto tinte amenazante.
Es que en River saben que Maradona aún no firmó su contrato, y además el requerimiento exigía los resultados de los exámenes médicos realizados al técnico. Una jugada sucia y sin sentido que no hizo más que reflotar un papelón de exclusividad riverplatense, y que volvió a dejar en evidencia la intolerancia por parte de los dirigentes a las críticas. Lejos de hacer mea culpa, apuntan a tapar cuanto reclamo surja, sea como sea y venga de quien venga.



