River fue recibido por una multitud en el Norte del país, que le dio la bienvenida al combinado de suplentes y juveniles que llevó Ramón con una verdadera fiesta. Al fin de cuentas, la camiseta es lo que cuenta.
Podrán jugar unos u otros, tratarse de un amistoso o de la final del mundo, pero lo que realmente moviliza a la gente de River es su camiseta. Así lo demostraron los cientos de hinchas que, además de agotar todas las entradas para el amistoso de esta tarde y generar una recaudación inesperada de más de un millón de pesos, anoche recibieron al plantel millonario en su arribo a Salta.
La vigilia en la puerta del hotel empezó a las 19, pocos minutos después de que la delegación millonaria partiera desde Aeroparque. Nadie quiso correr el riesgo de perderse nada, por más que al vuelo de Andes Líneas Aéreas que trasladó al equipo le quedaran casi tres horas de viaje de por medio.
Así, la expectativa fue de mayor a locura generalizada. Para las 20.50, horario en el que River aterrizó en la provincia, los hinchas de River se hicieron sentir con fuerza desde el centro de la ciudad. La plaza que antecede al Hotel Alejando I quedó cubierta de gente, banderas y el humo blanco y rojo de las bengalas, que se convirtieron en un clásico de los recibimientos salteños a La Banda.
Tanto fue así que Juan Manuel Iturbe, con pocos meses en el club y ajeno a este tipo de espectáculos, no pudo evitar tuitear una foto de semejante delirio riverplatense. “¡Qué recibimiento! Gracias, gente”, escribió el delantero a través de la red social.



