River marcó tan sólo nueve goles en diez encuentros, por eso mañana deberá ser más audaz que en La Plata y más contundente que en otras presentaciones si desea obtener los tres puntos frente a Godoy Cruz.
Juan José López ya tiene el famoso “equipo de memoria” que suele buscar la mayoría de los técnicos. Sin embargo, la producción ofensiva no acompaña la sintonía eficiente de la defensa y, en consecuencia, River aún no se consolidó definitivamente como un equipo capaz de inclinar la balanza en su favor a través de la faceta goleadora.
Tres goles de Mariano Pavone, dos de Paulo Ferrari, otros tantos de Leandro Caruso más los aportes de Erik Lamela y Jonatan Maidana resumen la lista de artilleros en Núñez. Distinta es la historia en Godoy Cruz, cuya nómina es más extensa y variada: 11 futbolistas propios (Alvaro Navarro a la cabeza, con cuatro gritos) y un gol en contra.
Mientras los compromisos de River promedian apenas más de un tanto (13 goles, nueve propios y cuatro rivales), cuando se presenta el club mendocino hay show garantizado, no sólo porque no conoce el 0-0, sino también porque ostenta 18 tantos a favor y 13 en el arco propio, es decir casi tres por partido.
¿Qué significa todo eso? Que River tendrá la posibilidad de enfrentarse con un equipo ambicioso y sin temores al golpe por golpe. Jorge Da Silva seguramente no tomará los mismos recaudos que otros conjuntos, por eso Pavone, Buonanotte y Lamela tendrán licencias amplias en ataque.
Godoy Cruz cuenta con piezas muy desequilibrantes: adelante, Navarro y Rubén Ramírez conformarán la dupla, mientras que Carlos Sánchez es un tractor por el costado derecho y sobre la otra banda está abierto el interrogante entre Diego Villar (titular confirmado) y un polifuncional como Ariel Rojas -en duda-, todos ellos con llegada al gol.
Con respecto a la pelota parada, el juego aéreo no será un factor de preocupación excesiva, aunque la pegada de Mariano Donda -empezará como suplente- puede causar problemas. River debe aprovechar las libertades que otorga Godoy Cruz y sus desacoples defensivos para aumentar su cuota goleadora y quedarse con tres puntos vitales.



