logotipo del encabezado

¡Cambios ya!

Los hinchas de River ya no toleran al equipo de Leonardo Astrada y piden un cambio urgente. Ellos lo piden y River lo necesita.

Anoche, frente a Lanús, los hinchas de River tardaron menos de diez minutos en manifestar su impaciencia para con este equipo atestado de perdedores. El partido recién empezaba y la defensa millonaria apenas había llegado a denotar que padecería horrores la calidad extrema de Sebastián Blanco, pero es tanto el malestar acumulado en la gente de La Banda que ya no hace falta ni ver rodar la pelota para que la bronca brote a mares desde esa popular eternamente colmada.

Basta con que el equipo salga a la cancha para que el hincha se agarre la cabeza. Acaso, cómo es posible que Cabral, Abelairas y Rosales sigan jugando en River. Son los mismos pilares de un fracaso que se repite año a año y son los mismos jugadores que los socios estaban convencidos que no volverían a sufrir después de las elecciones de diciembre. Pero renunció Gorosito, llegó el kamikaze de Astrada, se terminó el mandato del peor presidente de la historia, ganó Passarella, empezó otro campeonato y -ya con un nuevo fracaso encumbrado- esos tipos siguen ahí.

Siguen como si nada, inmunes a todo y a todos, con el privilegio de seguir desprestigiando la camiseta. Y se nombran a tres, pero la bolsa es lo suficientemente profunda como para incluir a varios más, por no decir a todos. Pero más allá de los nombres, la pregunta es tan simple como exasperante: ¿Por qué? Qué vio Astrada durante la semana que esos jugadores no hayan demostrado en los últimos dos años. Qué espera la nueva dirigencia para entender que este grupo de fracasados contagia a juveniles, referentes e ídolos por igual y que lo más sano que le puede pasar al plantel hoy es la purga de esos parásitos chupa sangre que no se van de River porque cobran fortunas, tienen fama y -lo que es más grave aún- no los quieren en ningún otro lugar.

Sí, porque a estos jugadores que escribieron la parte más negra de la historia de River no los quieren en ningún otro club del país ni del exterior. Así lo evidencia cada mercado de pases y así lo demostró el papelón de Cristian Fabbiani. Todo el mundo comprende que no tienen sangre ni jerarquía y sin embargo siguen vistiendo esta camiseta. ¿Hasta cuándo va a ser de esta manera, hasta cuándo la gente va a seguir colmando todas las canchas por amor a La Banda pero con un odio tal hacia estos jugadores que la llevará a impacientarse en cuestión de minutos?

El hincha comprende que la economía del club no permite repatriar a las viejas joyas de las inferiores ni da lugar a las grandes contrataciones, pero al menos exige que alguien le ponga fin a la trayectoria de estos mediocres en River. “Conmigo se acaba la joda”, prometió Passarella previo a las elecciones. Después de los cien primeros días de su gestión, es hora que esa mano dura que profesó y que ya aplicó en algunos ámbitos del club se refleje en el plantel. Sin miramientos ni especulaciones, porque cuenta con el respaldo de millones de hinchas y el aval de la elección más concurrida en la historia de la institución, pero fundamentalmente porque River y su gente necesitan cambios ya.

Foto: Fotobaires.

    Lee también
    Recibe las últimas noticias en tu casilla de E-mail

    Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones

    Better Collective Logo

    EL JUEGO COMPULSIVO ES PERJUDICIAL PARA VOS Y TU FAMILIA, Línea gratuita de orientación al jugador problemático: Buenos Aires Provincia 0800-444-4000, Buenos Aires Ciudad 0800-666-6006

    La aceptación de una de las ofertas presentadas en esta página puede dar lugar a un pago a La Página Millonaria. Este pago puede influir en cómo y dónde aparecen los operadores de juego en la página y en el orden en que aparecen, pero no influye en nuestras evaluaciones.

    Better Collective Logo