River pierde insólitamente un superclásico por sus ingenuidades habituales en defensa, su falta de jerarquía de mitad de cancha hacia adelante y una mano negra que vino hacer su trabajo y fue determinante en la búsqueda fallida de poder conseguir el empate. Es un poco la síntesis de un partido en el que no pasaba demasiado, hasta que River se descontroló los últimos 10 minutos del primer tiempo y pagó muy caro sus propios errores.
River falló en muchos aspectos
Vimos la película de siempre. River yendo al frente a buscar el triunfo y Boca temeroso replegado en su campo decidido a no perderlo. El inconveniente principal fue que la propuesta de River careció de buenos interpretes y eso le permitió al rival sentirse cómodo, no pasar sustos y esperar expectantes la posibilidad de meter alguna contra. Nos faltó creatividad y presencia ofensiva. Nos sobraron desatenciones en las marcas. El bloque defensivo durmió tres veces ante los pelotazow similares de Leandro Paredes, siendo esto el único recurso que tenían. En una, la definición de Merentiel pasó al lado del palo, en otra cerró justo y al límite Lucas Martinez Quarta y en la última salió mal Lautaro Rivero y metió la mano que le dió el penal a Boca.

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Si con el 0 a 0 fue difícil, remontar una derrota ya pareció una misión imposible. Tuvo la pelota todo el segundo tiempo y nunca supo que hacer con ella. La ilusión de un empate desapareció con el correr de los minutos al notar como jugaba River. Centros a nadie. Acciones individuales sin profundidad. No existió una gambeta ni tampoco la jugada colectiva que le genere grietas a ese Boca diminuto que solo se dedicó a defender y hacer tiempo. Asi y todo, en el último minuto River debió gozar del beneficio legítimo de un penal a favor por una falta clara de Lautaro Blanco a Martinez Quarta que ni Dario Herrera sancionó ni Hector Paletta en el VAR decidió observar.
Cansa siempre lo mismo con el arbitraje
Lo del arbitraje era cantado y sabido. En la semana especulabamos e intuiamos lo que podía pasar y pasó. Que el flojo partido de River no nos impida cuestionar con dureza la vergüenza arbitral que sufrimos. Las famosas chiquititas para un solo lado. Las tarjetas amarillas lo mismo. ¿Por que no amonestó antes a Paredes tras el empujón a Joaquín Freitas y luego pisarlo en el piso? Esperó y recién lo hizo despues de primero sacarle la amarilla a Marcos Acuña. El 5 suplente de la Selección que se hizo el guapo con un pibe de 18 años, pero que en el Mundial 2022 estaba pálido y obligó a Lionel Scaloni a tener que sacarlo para que un juvenil Enzo Fernández se haga cargo de su lugar, también debió ser amonestado en el festejo por provocar a la gente de River. Como es costumbre ni el arbitro ni el línea le llamaron la atención. Todo valía. Hasta los empujones dentro del área, sólo si los hacía uno de azul y amarillo porque cuando lo hizo uno de blanco y rojo, el juez sin dudar le cobró falta a Maxi Salas.

River perdió cuatro Superclásicos sobre siete jugados con Herrer, que anoche omitió un penal claro a favor del Millonario.
Mensaje para Di Carlo, CD, Coudet y jugadores
Este es un mensaje para Stefano Di Carlo y toda la Comisión Directiva, para el entrenador y para los capitanes de este plantel. Es necesario dejar un mensaje firme sobre las cosas que vive River en este oscuro fútbol argentino. No se puede ser políticamente correcto como fueron Coudet o Martinez Quarta en sus declaraciones cuando el reclamo debe ser firme y convincente. La dirigencia debe representar a sus socios e hinchas. La medida institucional que se tomó de abandonar el Comité Ejecutivo fue aceptada y apoyada por la gente. Hay que hablar. Desenmascarar todo lo que pasa ahi dentro. Decir en voz alta de que club son hinchas “ese”, “aquel” y “el otro” y cuales son los perjuicios que eso le trae a River Plate. Si lo hacen, el público los va a respaldar. No puede ser una tarea donde solo los periodistas tengamos que decir las cosas. Ayer la gente se hartó y cantó fuerte esa canción que suena en todos los estadios menos en dos: el de Boca Junios y el de Barracas Central. Con River no se jode, es muy grande para que lo persigan y por eso hay que defenderlo con la firmeza y convicción necesaria. Anímense.

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Volviendo al fútbol este partido a River lo desnuda. Le hace notar la falta de jerarquía que tiene en un plantel lleno de jugadores normales y discretos. Acostumbrados a tener siempre los mejores futbolistas hoy no tiene uno distinto. El que haga simple lo difícil dentro de una cancha. El que sea capaz de realizar la maniobra extraordinaria. El que le de brillo al equipo. Siempre en la previa de los partidos coreabamos tres o cuatro apellidos como un ritual infaltable. Hoy no hay ninguno para aplaudir. Es muy triste ver como la actualidad de River nos muestra un plantel con jugadores normales luego de haber gastado millones de dólares en varios mercados de pase. El paso del tiempo y la falta de rendimientos expone mucho más las malas decisiones de Marcelo Gallardo en la elección de jugadores y también la falta de autoridad dirigencial para poner límites a ese pedido masivo y millonario de contrataciones. Ante esto aparece la urgencia de recurrir a los pibes, que no dudo que la romperan en un futuro, pero que para esta pesada realidad todavia les falta.
Lamentablemente se falló otra vez en un partido importante como viene pasando desde el 2024. El hincha sufre un cachetazo tras otro y nunca recibe esa gran alegría que se merece. Los jugadores siguen estando en deuda. Esta vez futbolísticamente. Desde el espíritu y las ganas el equipo estuvo a la altura. Se reconoce el empuje de Martinez Quarta y Montiel, los huevos de Acuña, el esfuerzo de Anibal Moreno y la actitud de Salas y Freitas. No se puede hablar de apatía colectiva. Se corrió, se metio y hubo mucho sacrificio. El tema es que vistiendo esta camiseta con solo esos atributos no alcanza. Jamas fue el camino. Acá se debe tener un estilo definido. No se puede construir a River desde el esfuerzo y la entrega. En este club no se debe elegir a los jugadores por lo que corren o presionan. Aca tienen que jugar tipos que sean distintos, llenos de talento y que se hagan fuertes con la pelota. En River siempre se trato de jugar bien al fútbol. Algo que con el nivel y la escasa jerarquía del plantel actual parece ser difícil de lograr.





