logotipo del encabezado

Opinión, el primer gran desafío de Ponzio en River: erradicar el aura perdedora

River hace tres años seguidos viene tropezando en momentos importantes de cada temporada, y la historia se repite más allá de los planteles. Para volver a pensar en grande hay que recobrar el espíritu ganador partido a partido.

Nadir Ghazal
Ponzio tiene que cambiar la mentalidad perdedora que reina en el mundo River
© GettyPonzio tiene que cambiar la mentalidad perdedora que reina en el mundo River

La llegada de Leonardo Ponzio al banco de River no solo le dio a River en estas primeras semanas de trabajo un cambio de aire necesario, sino que además trajo consigo una evolución futbolística visible y remarcable, sobre todo en el aspecto ofensivo y más allá de la derrota ante Huracán en el último partido que dejó un sabor bastante amargo porque no queda margen de error pensando en todas las tablas.

La respuesta de la Liga Profesional a los cambios propuestos por River en el Comité Ejecutivo de AFA: “Serán tratados”

ver también

La respuesta de la Liga Profesional a los cambios propuestos por River en el Comité Ejecutivo de AFA: “Serán tratados”

Sin embargo desde lo futbolístico River en los últimos tres años está enmarañado en un laberinto plenamente derrotista del cual no puede salir y que nos duele. Porque por ejemplo el sábado pasado en el Monumental estaba todo dado después de tres triunfos consecutivos y de ese golazo de Galván que empató el partido para pegar un golpe sobre la mesa, dar vuelta la cosa y terminar con esa mala racha nefasta. Pero siempre viene el mismo tiro en el pie, y el final de la historia termina en derrota.

Más allá de la final a la que llegamos hace muy poco, la realidad es que en la diaria dejamos de ser un equipo competitivo en el fútbol local e internacional y nos convertimos en uno más del montón, dentro del pelotón claro del segundo orden y por algunos momentos del último tiempo más cerca del tercer orden que del primero. Y eso es inadmisible. Porque River si juega bien gana con suerte la mitad de los partidos, si juega regular empata o pierde casi siempre y gana una vez cada tanto, y si juega mal no gana nunca y es una máquina de perder.

El Monumental dejó de ser una fortaleza

Nuestros ojos se han acostumbrado a que cualquier rival por más pobre historia que tenga venga al Monumental creyendo que puede ganar y que lo haga, y también a que se nos escapen varias finales o partidos decisivos de maneras bastante indignas. En resumidas cuentas, el equipo más grande y convocante del país transita por los mares de un aura perdedora que reina en el ambiente y de las cuales no se puede despegar.

River se acostumbró a ser un equipo de mentalidad perdedora a tal punto que lleva 30 partidos sin dar vuelta un resultado. No existe un símbolo más perdedor que ese dato. O que por torneos locales hayamos ganado y perdido las mismas cantidad de veces en sus últimos 20 partidos en el Monumental, con nueve por lado. Algo totalmente impensado para nuestra historia.

Los números de River en el último tiempo cada vez que arrancó perdiendo.

Los números de River en el último tiempo cada vez que arrancó perdiendo.

O que perdamos casi todas las series de penales de todas las maneras posibles, incluso cuando nuestro arquero ataja tres o teniendo más de una chance de definirlo cuando nos toca patear. O que se nos escape una final en los últimos 10 minutos contra Belgrano, que nunca había sido campeón. Y nos pase lo mismo contra Talleres en Paraguay casi sin patear al arco y regalando la serie de penales.

Y también quedar eliminados de forma irrisoria contra Temperley en una Copa Argentina, una competencia donde también fuimos goleados por un Aldosivi que seguramente va a descender en unos meses. Y nos pasa lo mismo contra Independiente Santa Fe en Copa Sudamericana contra un rival que ni siquiera tenía ganas de ganarnos. Y vamos a Brasil y regalamos la ida de una semifinal de Libertadores perdiendo por goleada y sabiendo que definíamos hasta la final en nuestra casa. Y al año siguiente también regalamos la ida contra Palmeiras jugando de local como si nada. Y no ganamos partidos donde vamos 2-0 arriba. Y vienen Riestra, Barracas y Sarmiento y nos ganan en nuestra cancha. Y así miles de ejemplos más en un período demasiado corto de tiempo.

Por todo esto considero que el primer gran desafío que tendrá Ponzio más allá de cumplir los objetivos que quedan por delante es el de salir de ese pozo derrotista en el cual estamos inundados. ¿Cómo? Mentalizando al equipo partido por partido sin pensar más allá. Seguir haciendo cuentas para entrar a la Libertadores o estar alertas de otros resultados a esta altura ya no sirve después de ese segundo gol doloroso de Huracán. Necesitamos un momento o un partido que pueda oficiar de ese quiebre emocional positivo para hacer el clic mental.

Es momento que de una vez por todas entendamos que no somos más equipo que nadie hasta que no lo demostremos dentro de la cancha en los momentos que hay que demostrarlo. Y si no llegamos a jugar Libertadores por segundo año consecutivo será netamente imperdonable, pero en términos de lógica y de justicia lamentablemente lo tendríamos más que merecido/ Por más Correas, Almadas y Andradas y campeones del mundo que haya en el equipo hay que erradicar ese karma perdedor de una vez por todas, porque sino la rueda va a seguir girando de esta manera y la bola de nieve será cada vez más grande.

Lee también
Recibe las últimas noticias en tu casilla de E-mail

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones

Better Collective Logo

EL JUEGO COMPULSIVO ES PERJUDICIAL PARA VOS Y TU FAMILIA, Línea gratuita de orientación al jugador problemático: Buenos Aires Provincia 0800-444-4000, Buenos Aires Ciudad 0800-666-6006

La aceptación de una de las ofertas presentadas en esta página puede dar lugar a un pago a La Página Millonaria. Este pago puede influir en cómo y dónde aparecen los operadores de juego en la página y en el orden en que aparecen, pero no influye en nuestras evaluaciones.

Better Collective Logo