Pocas contrataciones de mínima en la historia reciente de River llegaron con tanta expectativa por un lado y polémica por el otro como la de Maximiliano Salas. Se generó un revuelo que para muchos fue desmedido sobre todo desde el lado de Racing, y esto provocó que el delantero llegue con muchos más focos puestos sobre él, por fuera de sus calidades y de la gran trascendencia futbolística que había tenido en Avellaneda.

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Sus deseos de progresar deportiva y económicamente y el convencimiento innato de Marcelo Gallardo torcieron la balanza a favor de Núñez, y a mediados del 2025 comenzaba una historia que en esas primeras épocas fue de un enamoramiento total entre el jugador y la gente. Primeramente porque el hincha reconoció muchísimo el gesto que tuvo de venirse a River pese al qué dirán, y porque siempre se mostró convencido en hacerlo.
Y segundo y más importante porque en aquella tanda de primeros partidos con la banda roja Maxi demostró un nivel muy bueno y acorde a lo que se esperaba de él, con influencia directa desde el contagio hacia sus compañeros y también con goles y apariciones decisivas para provocar resultados favorables e inmediatos.

Aquel festejo de gol contra Platense en su primer tanto con la camiseta de River donde puso una rodilla en el suelo y levantó un brazo al cielo emulando al Salas que tantas alegrías nos dio en la década del 90 fue la carta de presentación perfecta y romántica con unas tribunas que en ese momento se lo metieron en el bolsillo, producto de un entusiasmo exultante justificado con rendimientos dentro de la cancha.
Pero la decadencia futbolística mostrada por el equipo a lo largo del año y sobre todo en el último trimestre se lo comió también a Maxi. Aquellos goles en Brasil contra Palmeiras y en Rosario ante Racing que abrieron camino a una leve ilusión que después fue hundida por completo fueron quizás sus últimas buenas funciones convincentes, y a partir de allí sus actuaciones se desplomaron a la par del equipo.
¿Cuáles fueron las razones de la caída en el rendimiento de Salas?
Más allá que claramente no supo estar rodeado de un sistema de juego que lo potencie y le saque el máximo jugo a sus condiciones, pocas veces se lo vio cómodo en lo que respecta a su posición en cancha en el compendio global de todas sus presentaciones, y allí es donde recae la responsabilidad máxima en Marcelo Gallardo.
Si River fue a buscar a ese jugador de Racing que no se cansaba de atacar los espacios y que le sacaba todo el provecho a sus virtudes partiendo desde la izquierda e incluso alimentando al 9 de turno, ¿por qué el Muñeco en el grueso de sus partidos lo puso a jugar entre los centrales y más de espaldas que de frente partiendo desde la izquierda? Allí creo que radica buena parte de su falta de confianza con o sin pelota llegando al final del semestre.
Pero independientemente de eso, Salas deberá mejorar desde lo individual en lo que respecta a toma de decisiones y lectura de juego colectivo. Por cualidades físicas es capaz de llevarse a todos los rivales por delante en el buen sentido, pero también deberá aportar criterio a la hora de rebotar la pelota, de saber encontrar lugar para recibir en espacios más reducidos sabiendo que a River lo esperan mucho, e incluso comenzar a utilizar mucho más el recurso de patear de media distancia sabiendo que naturalmente tiene buen remate.
Será clave para todo aquello además, sabiendo que por supuesto River debe encontrar una línea de juego que lo identifique, el hecho de potenciar sociedades con alguno de los otros delanteros del equipo. Si bien de a ratos aparecieron algunas jugadas aisladas en conjunto, Salas todavía no encontró ni en Driussi ni en Colidio un complemento ideal como sí lo tenía con Maravilla Martínez en Racing, y eso afecta su potencia sabiendo que por características Maxi necesita también brillar como socio o abastecedor nato.
En definitiva, Salas arrancó con calificaciones bastante aprobadas y terminó el año con bastante desaprobadas, pero lo esencial es que el crédito está abierto de par en par por un jugador que en un contexto sano de equipo nos va a volver todavía mucho mejores de lo que podemos ser. Ojalá en el 2026 encuentre los los escenarios para brillar de la manera que todos los hinchas esperan, y que exista un nuevo Salas que deje un gran recuerdo glorioso en este club.





