A la hora de analizar cualquier apellido de los apuntados por los hinchas de River luego de la papelonezca derrota de anoche con Atlético Tucumán, primero hay que contextualizar. Porque cada caso es un mundo aparte, por la forma en la que vino, cómo se insertó en el equipo (con Gallardo) y el nuevo rol que pueda o no tener con Eduardo Coudet. El caso de Maxi Salas tiene varias aristas de análisis.

Por la lesión de Sebastián Driussi, el delantero comenzó a tener mucho protagonismo en los últimos partidos, más del que muchos querrían, pero demostró no estar a la altura física ni futbolísticamente de lo que necesita River en este momento, por eso es uno de los que, para la gente, tiene que integrar la lista de futbolistas a dejar la institución a mitad de año.

Los 8 millones de dólares que pagó River a mediados de 2025, luego de una larguísima novela y conflicto con Racing, parecen haber sido excesivos con el diario del lunes. Es cierto, Salas venía de romperla en la Academia formando una temida dupla con Maravilla Martínez. Pero desde que está en River, jamás encontró a su socio ideal. No lo fue Borja, no lo fue Driussi ni lo pudo ser Colidio.

La baja cuota goleadora de River cuando Salas está en cancha

Partiendo de la base de que no se lo ve a tono físicamente, al menos no si se lo compara con su mejor versión en Racing, y que se lo nota falto de confianza, el presente de Salas se explica por la posición que Coudet le asigna en la cancha (lo viene poniendo de única referencia cuando siempre jugó mejor como acompañante de un delantero), su poca capacidad de resolución fuera del área y sus limitaciones técnicas dentro de ella. Todo eso se suma al contexto de presión y exigencia por parte de las 86 mil almas que llenan el Monumental fin de semana a fin de semana.

¿Hay responsabilidad de Coudet? Sí. ¿Hay responsabilidad del propio Salas? También. Ni hablar de Marcelo Gallardo, que fue quien lo trajo, con el aval de los dirigentes. Pero quizás, si este debate lo teníamos en junio de 2025, muchos hubiesen estado a favor de su contratación. Lo hecho, hecho está. Ahora bien, todo esto antes mencionado, que es materia de opinión y de análisis futbolero, se refleja en los números goleadores del River de Coudet con y sin Salas en cancha. 10 partidos en total.

Por ahora, Salas no rindió a la altura de las expectativas. (Foto: LPM / Daiana Panza).

Con el ex O’Higgins, All Boys y Necaxa, entre otros, River solo anotó dos goles: el que marcó el propio salas ante Estudiantes de Río Cuarto en tiempo de descuento y el testazo de Martínez Quarta con Bragantino, también en tiempo de descuento. Sin él, 15 tantos, contando los partidos por Copa Sudamericana y Copa Argentina.

En lo que va del año, Salas solo fue titular en tres ocasiones: en el 1-4 con Tigre, todavía con Gallardo como técnico, en el 3-1 con Aldosivi de hace unas pocas fechas atrás con Coudet y en el 1-0 con Bragantino del pasado jueves. Luego sumó minutos en varios partidos entrando desde el banco, muchas veces 45 minutos o más, como en el superclásico cuando reemplazó a Driussi en el primer tiempo.

Maxi Salas estuvo 19 partidos consecutivos sin convertir: su único gol en el año, hasta ahora, fue contra Estudiantes de Río Cuarto.

La mayor crítica de los hinchas a Coudet es que el número 7 esté por encima de la consideración de Joaquín Freitas, que con mucho menos tiempo en cancha ha mostrado muchas más cualidades y personalidad para serle útil al equipo. Con contrato hasta diciembre de 2029, el futuro de Salas seguramente siga siendo en River, pero de ser ese el escenario, deberá existir una fuerte autocrítica de parte del jugador y será el cuerpo técnico el responsable de intentar devolverlo a su mejor forma o, en todo caso, que jugue por rendimientos o merecimientos y no por su nombre o lo que se pagó por él.

Reacciones River 0-1 Atlético Tucumán