“Si hay algo en lo que no me gusta cambiar mucho es en los dos centrales, pero tenemos tocados, lesionados y expulsiones. Tuve que cambiar por necesidad”. Con esa frase Martín Demichelis pintó hace pocas semanas atrás cuál es el panorama de River en la última línea prácticamente desde que comenzó su ciclo. Es que el DT del Más Grande sufrió constantes bajas en la defensa y muy pocas veces pudo repetir un cuarteto que salga de memoria. Hasta tuvo que improvisar a Enzo Díaz, lateral izquierdo por naturaleza, para tapar algunos huecos en la zaga central.

La situación comenzó a cambiar en los últimos días. Paulo Díaz, que venía de sufrir una artralgia en el tobillo derecho, pudo regresar y sumar algunos minutos en el último partido contra Fluminense. Emanuel Mammana, que venía padeciendo una sinovitis, parece haber dejado atrás la lesión y comenzó a trabajar a la par de sus compañeros. Enzo Díaz, con un esguince de rodilla, está en su última etapa de la recuperación y si no llega en condiciones para el próximo encuentro frente al Taladro, podría regresar para el juego siguiente. De a poco, en la enfermería se van liberando lugares.

Más allá del panorama de todos los nombres mencionados, hay otro futbolista que es una debilidad para Martín Demichelis y que en el entrenamiento de este viernes por la mañana recibió una excelente noticia. Tomás Lecanda, defensor surgido del semillero millonario, recibió el alta médica y volvió a trabajar con normalidad, a la par de sus compañeros. El defensor había comenzado a realizar algunos trabajos con pelota hace algunas semanas atrás, pero seguía con las tareas diferenciadas. Hoy fue el gran día para el joven central, que ya está a disposición del DT para cuando lo necesite.

Tomás Lecanda es uno de los dos jugadores que venían de un préstamo en otro club y que Martín Demichelis pidió con insistencia para que se quedaran en River (el otro es Tomás Castro Ponce). Micho lo llevó a la primera etapa de la pretemporada en San Luis, pero a los pocos días sufrió una lesión ligamentaria que obligó a cambiar los planes. Tomy regresó a Buenos Aires y se sometió a una intervención quirúrgica a fin de año. Poco más de seis meses después, está de vuelta para devolverle al DT toda la confianza que depositó en él.