(Incluye video) Nada más placentero que un picadito después de un día de playa. En especial, cuando al partido amistoso le sigue el superclásico baile costero. Por si te lo perdiste, La Página Millonaria te acerca el resumen de lo que fue la terrible fiesta de anoche en Mar del Plata. Dsifrutalo, ¡y seguí bailando que te vas a divertir!
Las imágenes del partido de anoche, por más resumen que sea, dejan en evidencia la notable superioridad de River ante el rival de toda la vida. De principio a fin y aún teniendo muchas cosas que corregir (como las desatenciones en defensa, cuando la búsqueda a Palermo en cada centro era más que sabida), el equipo de Leonardo Astrada se despachó con una gran actuación en el estadio José María Minella para darle una especie de apertura oficial a este 2010 y olvidar las derrotas previas frente a Racing e Independiente.
Sólo tres minutos después de que Baldassi marcó el inicio del encuentro, Rodrigo Rojas se envalentonó ante la escasa oposición que encontró en la defensa de Boca y sacó un remate al arco como para probar suerte en su presentación superclásica. Pero jamás imaginó que terminaría venciendo a Abbondanzieri y así lo reflejó en su cara cuando la nueva y bendita pelota se coló hacia el fondo del arco: el paraguayo se sorprendió tanto que ni siquiera supo cómo festejar el gol. Se sonrió y, sin gritarlo, esperó a que sus compañeros lo abrazaran para celebrar el tanto.
Quizá, el único que llegó a generar cierta preocupación en River fue Gaitán, pero el inflado delantero de Boca fue más en la intención que en la acción, a contramano de lo que necesitaba el equipo de Basile teniendo en cuenta la presencia del siempre frío e inmutable Riquelme. Y en especial, a contramano del explosivo Villalva: el pibito de La Banda generó juego y dos paredes (una en cada tiempo) con las que se sacó a relucir su chapa de crack. En la primera, apareció Abbondanzieri, pero en la segunda condecoró su actuación y la del equipo en general con un verdadero golazo, el del 3-1.
Aunque antes que eso estuvo el empate parcial de Palermo. Cuando promediaba la etapa inicial, al delantero de Boca le volvieron a poner una pelota cantada a la cabeza y no desaprovechó la oportunidad de obnubilar todo lo bueno que venía haciendo el equipo de Astrada. Sin embargo, River se levantó inmediatamente con el inicio del complemento y logró el 2-1 más que merecido a través del prometedor Funes Mori. A partir de ahí, no hubo más lugar para dudas, los dirigidos por el Coco Basile estaban muertos mientras que el mundo riverplatense era puro delirio y carnaval dentro y fuera de la cancha.
Foto: Fotobaires