(La Plata – Enviados especiales) Gustavo Canales nunca perdió la paciencia y tuvo su recompensa. El último gol que marcó había sido el 24 de noviembre, cuando Unión Española quedó eliminado en los cuartos de final del Clausura chileno al caer 2-1 como visitante frente a Deportes La Serena.

Los goleadores son una raza distinta. Tal vez no participan demasiado del juego colectivo, pero cuando se les presenta una chance demuestran las razones por las cuales suelen contar con el respaldo de un director técnico, pese a la resistencia de la gente. Y fue el caso de Canales, quien llegó proveniente de Unión Española como una apuesta de la nueva dirigencia y anoche hizo su primer gol con la camiseta de River.

Leonardo Astrada lo ratificó como titular y 40 minutos antes de que empezara el encuentro tuvo una charla con él, a metros del vestuario visitante. Mientras los diecisiete futbolistas restantes arrancaban con el precalentamiento en las canchas de tenis ubicadas debajo de una cabecera, el entrenador le daba diversas indicaciones al Mágico, que hasta ese entonces llevaba cinco cotejos con la camiseta de River y ni siquiera tenía un gol.

“Le dije que no desesperará, que el gol iba a llegar. Es muy importante que haya marcado”, le comentó Astrada a La Página Millonaria, tras el 1-1 en el Bosque. Canales había hecho su último gol 96 días atrás, cuando hizo el 1-1 transitorio (a los 33 minutos del complemento) para Unión Española que enseguida recibió el segundo y cayó ante Deportes La Serena, de manera tal que se quedó afuera de la lucha por el Clausura 2009 de Chile.

Anoche, habíados cabezazos muy claros: Alvaro Ormeño sacó uno sobre la línea en el primer tiempo y Gastón Sessa desvió otro en el complemento.Más allá de que siempre se mostró como opción de pase, no estuvo fino para la descarga y tanto Rubén Maldonado como Ariel Agüero le impidieron girar. Sin embargo, el delantero nacido en Río Negro sacó un derechazo potente tras el pase de Gabriel Funes Mori y logró sellar la igualdad sobre la hora contra Gimnasia.

Lamentablemente, el Mágico terminó con un golpe en los labios, por eso el médico Luis Seveso le tuvo que aplicar dos puntos de sutura cuando terminó el partido. Además, le tocó ir al control antidoping y no pudo manifestarle su sensación a los medios. Incluso, fue el último jugador de River en subirse al micro, cerca de la una de la madrugada. De todas formas, ni el golpe ni la amarilla que le mostró el árbitro Gabriel Favale le arruinaron una velada donde pudo terminar con una sequía prolongada.

Imagen: La Nación.