El uruguayo se destacó en un partido sin grandes figuras por su despliegue y por el ida y vuelta que lo caracteriza.
El paso de River por el Bosque fue muy complicado. Con pocas situaciones de gol y sin buen volumen de juego, uno de los pocos que aprobaron fue Carlos Sánchez.
El mediocampista estuvo activo durante los noventa minutos, algo que se le venía reclamando en los últimos partidos. Lejos de su mejor nivel, igual fue el mejor de un mediocampo desconocido, con un Ponzio sorpresivamente impreciso y con un Ocampos excesivamente firuletero.
Sánchez fue salida constante para Vella, Ponzio y descarga para el tridente ofensivo. Se lo vio muy concentrado, pidiendo la pelota y queriendo ser el eje de un equipo que no pudo hacer pie en La Plata.
Además, le tiró el centro a David Trezeguet en la jugada más clara que tuvo el Millonario junto con el disparo de Aguirre del final y en el segundo tiempo habilitó a Vella en otra jugada clara para los de Almeyda.