Hacía ocho meses que La Banda no ganaba en el Monumental ni se subía a la cima de un campeonato. Pero con la victoria ante Banfield por 2-0, el equipo de Gorosito empieza a revertir la racha oscura de 2008. Abelairas de tiro libre y Falcao, tras una asistencia del Ogro, convirtieron los goles que entusiasman a todo River.

Parece mentira, pero el último semestre del año pasado provocó que hoy River sea noticia por ganar un partido como local y por ser uno de los líderes del torneo. Aunque para qué recordar el pasado, ya hubo demasiado por qué sufrir. Ahora mejor mirar este presente prometedor del equipo de Néstor Gorosito, este técnico que llegó por la puerta de atrás y en sólo tres partidos logró lo que a los jugadores les costó ocho meses: ganar en casa.

Esa mala racha que aparentó revertirse con buen fútbol ante Colón y resucitó con dos zapatazos inesperados desde afuera del área, finalmente pasó al olvido ayer, luego de que River se impusiera como local ante Banfield. Aunque en este último partido, La Banda sólo logró un triunfo cargado de esperanza, porque de fútbol tuvo poco y nada.

Es que al término del primer tiempo, los dirigidos por Gorosito se fueron al vestuario en ventaja gracias a lo torcido que anduvieron Bertolo y Pompei, uno para definir y el otro para pitar. Sí, porque otra habría sido la historia si el volante del Taladro hubiera acertado al menos una del sinfín de jugadas que generó, como también otro habría sido el resultado si el árbitro no cobraba un tiro libre que no existió y que desencadenó en el 1-0 de Abelairas.

Pero más allá de eso, River también ganó por sus escasos aunque efectivos méritos. Si bien no tuvo juego y Banfield le pudo generar un nuevo dolor de cabeza, al menos el domingo demostró saber cómo aguantarel resultado y, lo que es mejor, cuándo definir el partido. Entonces es inevitable no ilusionarse con esta victoria, sobre todo porque con ella el equipo redobló viejos fantasmas para volver a ganar en casa y mirar a todos desde lo más alto de tabla.