Es una lástima que no se haya mantenido el nivel de juego de los segundos 45 minutos durante todo el partido. Porque Universidad San Martín sólo llegó una vez al arco de Mariano Barbosa en la segunda mitad y fue gol. Y el corazón, esta vez, no alcanzó. River hizo todo para llevarse al menos un punto de Perú, pero entre un penal inventado por el árbitro y esa desatención terminaron por costarle demasiado caro.
Otra derrota absurda y que decepciona. Y no es que se haya jugado tan mal. Porque el equipo, hoy dirigido por Borelli, pecó por los mismos errores defensivos de hace mucho y por la falta de contundencia a la hora de definir, porque si Nico Domingo y Oscar Ahumada son los que llegan a posición de 9 y Danilo Gerlo es el jugador que más asistencias da en la noche, entonces hay algo que no funciona de la manera correcta.
Pero este River no es River si no pasan cosas insólitas, como lo fue el gol de Gonzalo Ludueña, en la única jugada de peligro de los peruanos en el segundo tiempo. San Martín tuvo que pagar 70.000 pesos para que éste pudiera jugar, porque su pase todavía pertenece al club de Núñez. Y su zapatazo cruzado lo puso contra las cuerdas. Se recompuso, es verdad, porque en otro momento este partido terminaba 3 ó 4 a 0.
Es complicado de aceptar que este equipo reaccione cuando está al borde del nocaut, porque al igual que lo sucedido el domingo en el Nuevo Gasómetro, los jugadores fueron al ataque con el 2-0. El descuento llegó por intermedio de Falcao y no faltaron chances para empatar, pero sí faltó precisión, contundencia y decisión. Esos errores, sumado a las fallas en defensa, hicieron que el “Millonario” no se pudiera traer un punto que hubiese sido importantísimo de cara a lo que queda de Copa Libertadores.
Archubi dio otra muestra más de que no está a la altura de River. Fastidioso desde el primer minuto, no acertó pases a metros de distancia y regaló varias pelotas. Rosales jamás termina de consolidarse por más que aporta un par de apariciones por encuentro, pero está lejos de ganarse un lugar entre los titulares y el crédito se le está terminando. Caso opuesto es el de Sambueza, el mejor de la noche. El zurdo desniveló por su sector y le dio la derecha a Gorosito, quien lo incluyó en la lista de buena fe.
Así está River, que se bajó de golpe del sueño pasajero que habían construido las tres victorias seguidas, que ahora parecen demasiado lejos. La esperanza está depositada en Marcelo Gallardo, quien falto de ritmo y fútbol demostró que es diferente y, cuando se ponga en óptimas condiciones, puede ser lo que se necesita.
Imagen: Fotobaires.